Aspectos sobre la broca del café, Hypothenemus hampei, en Colombia

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Contenido

Aspectos sobre la broca del café, Hypothenemus hampei, en Colombia

Álex Enrique Bustillo Pardey

Investigador Principal, Programa de Entomología, Cenicafé - FNC, Chinchiná, Colombia.



Introducción

En 1988 se detectó en Colombia la presencia de la broca del café, Hypothenemus hampei (Ferrari) (Coleoptera: Curculionidae: Scolytinae), en el Sur de Nariño. Este insecto es la plaga más importante que afecta el café en los países cafeteros donde ha llegado. Hace el daño al atacar el fruto del café y reproducirse internamente en el endospermo, y causa la pérdida total del grano y en muchos casos, su caída prematura; además, reduce la calidad del producto final (Cárdenas, 1991; Bustillo, 1991). Actualmente, se encuentra infestando cerca de 800.000 hectáreas de café y afecta el patrimonio de más de medio millón de familias cafeteras colombianas.

La caficultura colombiana se ha mantenido libre de problemas de insectos durante todo su desarrollo como explotación comercial. Solamente se han registrado ataques esporádicos de insectos como: Leucoptera coffeella (Guerin - Méneville), Coccus viridis (Green), Planococcus citri (Risso), Dysmicoccus brevipes (Cockerell), Puto antioquensis (Murillo), Oxydia spp. y el ácaro Oligonychus yothersi McGregor (ICA, 1989; Cárdenas, 1983, 1985). Estos insectos y ácaros no se han convertido en plagas serias debido a que el ecosistema cafetero es bastante estable y posee buena biodiversidad, lo que favorece el desarrollo de la fauna benéfica, que mantiene en equilibrio las plagas potenciales presentes en los cafetales.

Por otra parte, en las zonas cafeteras no se han usado indiscriminadamente los insecticidas, y se considera que Colombia es el único país en el mundo en el cual la caficultura se manejó con muy poco uso de insecticidas, hasta la llegada de la broca (Bustillo, 1991).

Esta situación de equilibrio se ha visto afectada con la aparición de la broca del café. La broca es una plaga exótica originaria de la zona ecuatorial de África probablemente de Etiopía, e introducida accidentalmente al continente americano en Brasil, a principios del siglo pasado (Bergamin 1943). Por eso, cuando llega a un lugar con condiciones favorables, desarrolla todo su potencial biótico sin ninguna restricción y alcanza altos niveles de población, debido a la carencia de agentes de control, que han coevolucionado con ella en su sitio de origen (Bustillo, 1991).

El uso de insecticidas como única medida de control de H. hampei no es recomendable. Esta práctica ampliamente usada en otros países cafeteros de América con presencia de broca (Decazy, 1990a), tiene muchos inconvenientes. Uno es que las aspersiones con insecticidas sólo son eficientes cuando se aplican oportunamente, esto ocurre cuando el insecto está penetrando el fruto y el producto entra en contacto con la broca, ya que una vez en el interior de la almendra, ningún insecticida ofrece un control satisfactorio (Villalba et al., 1995). Por otra parte, debido a las condiciones climáticas en Colombia el café florece en múltiples ocasiones (Camayo y Arcila, 1997), lo que origina que en zonas como el eje cafetero, existan durante todo el año muchos frutos susceptibles de ser atacados por la broca (Vélez et al., 2000; Arcila et al., 1993). Esta situación genera una necesidad de controlar sus poblaciones mediante aspersiones de insecticidas químicos, las cuales traerían como consecuencias: problemas de contaminación ambiental, residuos no admisibles de insecticidas tanto en la planta como en el suelo, riesgos para la salud de sus habitantes y de la vida animal en los cafetales, desequilibrios biológicos al eliminar la fauna benéfica ocasionando el surgimiento de insectos que antes no eran plagas (Bustillo et al., 1993).

La aplicación continuada de insecticidas también conduce al desarrollo de resistencia, como ha sido comprobado para el endosulfan en Nueva Caledonia (Brun et al., 1989; Ffrench- Constant et al., 1994) y recientemente en Colombia (Góngora et al., 2001). Como consecuencia de lo anterior, es necesario utilizar todas las herramientas que se encuentren disponibles para combatir la broca, como son: prácticas de control cultural, prácticas de manejo agronómico del cultivo del café que reduzcan sus poblaciones, el fomento de la fauna benéfica, la introducción de enemigos biológicos como parasitoides y entomopatógenos, desde su sitio de origen, que jueguen un papel importante sobre las poblaciones de broca. Entre estos organismos, los parasitoides Cephalonomia stephanoderis Betrem, Prorops nasuta Waterston, Phymastichus coffea La Salle y el hongo Beauveria bassiana (Báls.) Vuillemin, se consideran componentes importantes en un programa de control biológico de la broca del café (Bustillo, 1991, 1995; Benavides et al., 1994; Orozco, 1995; Orozco y Aristizábal, 1996).

El anterior enfoque está enmarcado dentro del concepto de Manejo Integrado de Plagas (MIP) (NCA, 1969; Rabb y Guthrie, 1970; Andrews y Quezada, 1989). El MIP proporciona una serie de principios y conceptos sobre el control de plagas que se integran y, en una forma teórica, se esbozan para establecer un derrotero ecológico en la solución del problema. Por lo tanto, el MIP es flexible, dinámico y susceptible siempre de mejorarse, aunque su comprensión y adopción por parte de los agricultores puede ser difícil. En el caso de H. hampei, el desarrollo del programa de manejo integrado de la broca (MIB) (Bustillo et al., 1995; Bustillo 2002; Benavides y Arévalo, 2002), se ha enfocado dentro del siguiente marco teórico: “El uso de una serie de medidas de control (culturales, biológicas y químicas) tendientes a reducir las poblaciones de la broca en los cafetales a niveles que no causen daño económico y que permitan la producción de café para exportación en forma competitiva. Las medidas de control que se utilicen deben ser compatibles y no causar efectos deletéreos a los moradores de la zona cafetera, a la fauna, ni contaminar el ecosistema cafetero”. Este enfoque actualmente se amplía hacia el Manejo Integrado del Cultivo, incluyendo además de lo anterior, todas aquellas prácticas agronómicas que no están dirigidas directamente al combate de la broca, pero que si se llevan a cabo pueden contribuir indirectamente a la reducción de sus poblaciones (Figura 33.1).

Origen de la broca del café

La broca es originaria del África ecuatorial, pero el sitio exacto aún se desconoce. La información que atribuye su origen a Etiopía es puesta en duda por las informaciones de Silvain (1955, 1958), quien afirma que en sus recorridos por la zona cafetera de Etiopía no observó la broca, ni signos de su daño. Esto también fue corroborado por el entomólogo Greathead (1968), quien en forma conclusiva indica que no encontró signos de ataque de broca en los cafetales de Etiopía, para la época de su visita. Debido a que Etiopía es considerado el centro de origen de Coffea arabica, la ausencia de H. hampei en este país hacia el año 1968, abre la hipótesis de que este insecto se originó en otra parte del mundo, sobre Coffea canephora, cuyo centro de origen es el Occidente de África (Waller et al. 2007), lugar de donde llegó la broca a Asia y América.

Por otra parte, la mayoría de las incursiones en países africanos para conseguir enemigos nativos de la broca, se han hecho desde Costa de Marfil, Togo y Uganda, en donde el principal cultivo es C. canephora.

Distribución de la broca del café

La broca fue introducida al continente americano en Brasil, en 1913. Se encuentra en prácticamente todos los países productores de café (Le Pelley, 1968) (Tabla 33.1). En Colombia se registró por primera vez en el Sur del departamento de Nariño, hacia 1988, y su dispersión fue rápida, ya que encontró condiciones muy favorables debido especialmente al clima, a la continuidad de la zona cafetera y a su grado de tecnificación, que le aseguraron suministro permanente de alimento (Bustillo, 1991). Además, su dispersión se agilizó debido a la aparición simultánea del insecto en muchos sitios (Ancuya, Nariño; La Plata, Huila; Remedios, Antioquia; Ansermanuevo, Valle del Cauca) y al movimiento ilegal de productos vegetales, desde países como Perú y Bolivia.

Tabla 33.1. Registro del ataque de la broca del café en países de Centro y Sur América, en orden cronológico.
AÑO           PAÍS             AÑO    PAÍS
1913          Brasil              1984 Bolivia
1960          Surinam         1988 Colombia
1962          Perú               1990 Nicaragua
1971         Guatemala      1990 Cuba
1977         Honduras        1995 República Dominicana
1978         México            1995 Venezuela
1978        Jamaica            2000 Costa Rica
1981        El Salvador       2005 Panamá
1981        Ecuador            2007 Puerto Rico

                                           2009 Hawai



Lo anterior está documentado por estudios de Benavides (2005b) y Benavides et al. (2005), quienes al analizar la distribución de la broca en el mundo, con herramientas moleculares y la amplificación de cientos de loci, a partir de muestras de broca provenientes de 17 países de tres continentes (África, Asia y América), indican que la broca primero invadió Asia y luego América, con insectos procedentes del Occidente Africano. La distribución de las huellas dactilares y su relación genética, determinada por un análisis de “neighbor - joining”, indicó que dos introducciones de broca en Brasil se dispersaron posteriormente a las Américas, y una tercera introducción en América fue evidente en Perú y Colombia (Benavides, 2005a).

Muchos insectos tratan de migrar como un mecanismo de supervivencia. En el caso de la broca existe una proporción de adultos que vuela y se dispersa, por consiguiente es casi imposible erradicar un insecto con aspersiones de insecticidas o control cultural, si en un momento dado parte de su población está volando y otra parte está refugiada en otros cafetales, donde no se están haciendo prácticas para reducir su población (Baker, 1984). Además, es muy difícil que los insecticidas sean efectivos cuando la broca ya ha ingresado al endospermo del fruto del café (Villalba et al., 1995). Por lo tanto, una vez la broca aparece en una zona hay que tratar de convivir con ella; hasta el momento no ha sido posible erradicarla de los lugares donde ha llegado.

En la selva tropical, donde se originó la broca hace mucho tiempo, se supone que había una gran diversidad de especies y, por lo tanto, los cafetos se encontraban dispersos y con baja producción de frutos, lo cual obligaría a la broca a adaptarse a desplazamientos largos. La broca vuela levantándose lentamente y casi en forma vertical, hasta encontrar corrientes de aire que la arrastran a otros sitios. También puede mantenerse libremente hasta una hora y media o más de tres horas en vuelos sucesivos (Baker, 1984).

En un estudio realizado en Colombia para evaluar las poblaciones de la broca y su dispersión a cafetales vecinos después del zoqueo, sin retirar los frutos de los árboles zoqueados, se encontró que el potencial de estados biológicos vivos de la broca en los lotes de una hectárea, era de 5,8 millones, y se observó que su reproducción continuaba aún después de tres meses de estar en el suelo. Es así como en los primeros 30 días emergió del suelo la mayor cantidad de adultos de broca y se triplicó el porcentaje de infestación en los lotes vecinos. A los 70 días después del zoqueo, cerca del 80% de la población de adultos de broca emergió, y se registraron emergencias aún después de 150 días. Esto implica que se tiene un flujo constante de brocas hacia los cafetales vecinos, lo que dificulta y encarece el control de la broca (Castaño et al., 2005). Esta información ratifica la necesidad de seguir las recomendaciones de Cenicafé sobre zoqueo, que en esencia se reducen a retirar de los árboles los frutos con broca, antes de cortar las ramas, y usar árboles trampas en los cuales se deben cosechar oportunamente los frutos (Cenicafé, 1995a). Recientemente se ha encontrado que esta actividad se hace más eficiente con el uso de guantes de cuero, para retirar todos los frutos de los árboles antes del zoqueo .

Generalidades sobre la biología de la broca

Inicialmente, la broca es atraída a los cafetales por el “olor” (metabolitos secundarios que produce el cafeto en su proceso de formación del fruto) y luego, por el color y la forma del fruto. Las brocas que llegan posteriormente, son atraídas por los mismos factores, pero también por los volátiles liberados por el fruto del café infestado por la primera broca. Hay evidencias que en los desechos fecales se producen sustancias que atraen a otras hembras. Las hembras tienden a agregarse al llegar a un cafetal y se concentran en ciertas ramas y árboles (Baker, 1984).

La preferencia de la broca del café por el color fue estudiada por Mendoza (1991), usando frutos en diferentes estados de maduración y frutos simulados, constituidos por bolas de icopor. Se evaluaron frutos con colores verde, amarillo, rojo y negro. Este investigador pudo comprobar que la broca tiene marcada preferencia por el negro y el rojo, tanto en frutos naturales como en frutos simulados. En India, Dharmadasa (1997) en experimentos controlados, también demostró sin lugar a dudas, la atracción visual de la broca del café por el color rojo.

Mathieu et al. (1997), al liberar 3.000 hembras de broca dentro de un recinto cerrado, recapturaron el 45% usando trampas de embudos múltiples cebadas con la mezcla metanol-etanol, en proporción 1:1. Las trampas de color rojo y con la menor tasa de liberación del atrayente (0,5 g/día) fueron más eficientes. En el campo, González y Dufour (2000) demostraron que el color rojo atrae más a la broca, por lo que recomiendan su uso como atrayente visual para reforzar el efecto atractivo de los volátiles de la mezcla de alcoholes.

En la literatura, se indica que la broca es un insecto muy abundante bajo condiciones de sombrío pero esto no significa que sus poblaciones sean mayores en este hábitat. Es cierto que este insecto está adaptado a condiciones de sombrío, ya que en África, en su estado natural se encontraba bajo sombra, proporcionada por árboles grandes en la selva. (Baker, 1984). Sin embargo, en ecosistemas bajo sombrío la producción de frutos es menor que a libre exposición. En Colombia, en cafetales a libre exposición, plantados en altas densidades, de la variedad Caturra y la variedad Castillo, se produce un auto-sombrío que favorece el ataque de la broca, pero debido a las altas producciones de frutos bajo estas condiciones se pueden generar más brocas por unidad de superficie (Bustillo et al., 1998)


Comportamiento reproductivo de la broca

La reproducción de H. hampei presenta una alta endogamia, en la que la broca colonizadora da lugar a una progenie de muchas hembras y pocos machos. Los machos no vuelan y permanecen en el fruto, mientras que las hembras copulan con sus hermanos antes de salir de los frutos para colonizar nuevos frutos de café. Este aspecto es acentuado por el mecanismo de la haplodiploidía funcional, en el cual tanto las hembras como los machos son diploides, pero estos últimos fallan en expresar y transmitir los cromosomas paternos (Brun et al., 1995).

Recientemente, se ha propuesto un mecanismo para explicar el comportamiento reproductivo de la broca, que tiene que ver con la determinación sexual, en el que predominan las hembras sobre los machos. Ninguno de los siete cromosomas presentes en su forma haploide (Brun et al., 1995) han sido ligados a la determinación sexual, por lo tanto, se sugiere que probacterias del género Wolbachia, encontradas recientemente como un endosimbionte en la broca, son las causantes de la determinación sexual (Vega et al., 2002), de la misma forma como ha sido descrita en otras especies de insectos (Benavides, 2005b).

Ciclo de vida y hábitos de la broca

El ciclo de vida de la broca ha sido estudiado por varios autores (Corbett, 1933; Bergamin, 1943; Ticheler, 1963; Baker, 1984; Muñoz, 1989; Decazy, 1990a; Baker et al., 1992a), con resultados muy disímiles, debido a las condiciones de temperatura y ambiente en donde se han realizado los estudios. En Colombia se han llevado a cabo varios estudios de laboratorio y campo (Montoya y Cárdenas, 1994; Gaviria et al., 1995; Ruiz ,1996; Ruiz et al., 1996). El adulto hembra de la broca del café una vez emerge de la pupa está listo para aparearse, pero dependiendo del desarrollo del fruto puede iniciar la oviposición después de unos 4 a 5 días. Su período de oviposición es de unos 20 a 30 días y coloca entre dos y tres huevos/día. La incubación del huevo dura 8 días (23°C) y el estado de larva dura 15 días para los machos y 19 días para las hembras, la prepupa dura 2 días y la pupa 6,4 días (25,8°C). El ciclo total de huevo a emergencia de adulto se estima en 27,5 días a 24,5°C. Sin embargo, el tiempo generacional o sea el tiempo que tarda en iniciarse otra generación del insecto, bajo condiciones de campo, se estima para la zona cafetera colombiana en 45 días a 21°C en promedio, y de unos 60 días para una temperatura de 18°C. La relación de sexos es aproximadamente de 1:10 a favor de las hembras. (Ruiz, 1996). La información sobre la duración de los estados en grados-día y a 21°C, se presenta en la Tabla 33.2.

Tabla 32.2. Duración de los estados biológicos de Hypothenemus hampei en grados-día* y en días, a una temperatura de 21ºC en promedio (Ruiz 1996).
Estado grados–día Días
Huevo 43,8 9
Larva 82,1 19
Pupa 65,9 11
Melanización del adulto 35,4 7
Total 237,2 46
* Según temperatura base de 16,5ºC para todos los estados.

El macho completa su ciclo de vida antes que la hembra, y copula con las hembras que van emergiendo. Se especula que las hembras no fertilizadas pueden dar origen a una pequeña proporción de huevos fértiles (<0,3%) (Montoya y Cárdenas, 1994; Muñoz, 1989; Barrera et al., 1995), o sea por partenogénesis del tipo teliotoquia; sin embargo, esto no se ha comprobado experimentalmente (Álvarez y Cortina, 2004).

El adulto macho de la broca solamente tiene función reproductora, es incapaz de perforar un fruto, es de menor tamaño y debido a que los músculos de sus alas se encuentran atrofiados no puede volar por lo que siempre se encuentra en el interior de los frutos. Este comportamiento explica porque no es viable el uso de atrayentes sexuales para el manejo de este insecto (Bustillo et al., 1998).

Una vez que la hembra colonizadora inicia su oviposición, permanece en el interior del fruto del café hasta su muerte, cuidando de su progenie. Bajo condiciones de la zona central cafetera colombiana se ha determinado que en un fruto de café, desde el momento que es susceptible al ataque de la broca hasta la época de cosecha, se pueden producir dos generaciones de la broca. Si estos frutos no se cosechan y se dejan secar en el árbol, se puede llegar a cuatro generaciones (Ruiz, 1996).

Al hacer observaciones sobre el tiempo que una hembra demora en penetrar un fruto, se encontró que éste varía de acuerdo con el estado de desarrollo del fruto así: frutos verdes requieren en promedio 5 horas 36 minutos, mientras que frutos pintones requieren 5 horas 54 minutos, frutos maduros 4 horas 50 minutos y frutos secos 11 horas 21 minutos (Miguel y Paulini, 1975). Lo anterior indica que hay una tendencia de la broca a penetrar con mayor rapidez en los frutos maduros.

En estudios realizados en Colombia en cafetales establecidos entre 1.200 y 1.350 m de altitud, se encontró la influencia directa que tiene la acumulación de la materia seca en el fruto de café sobre el tiempo que tarda el insecto desde el inicio de la perforación del fruto hasta el momento de la oviposición. Este tiempo fluctúa entre 91 días para frutos de 60 días de edad (11% de peso seco) hasta sólo cuatro días en frutos de 210 días de edad (33% de peso seco) (Tabla 33.3) (Ruiz 1996). También se debe tener en cuenta la diferencia de tiempo que existe en el desarrollo de los frutos del café en Colombia, que haría variar estos datos. Cuando se encuentra el cafetal a unos 1.200 m de altura (22°C), el desarrollo desde floración a cosecha puede tomar siete meses, pero a 1.800 m de altura (19°C) este desarrollo puede ser de nueve meses (Jaramillo y Guzmán, 1984; Vélez et al., 2000).

Tabla 33.3. Período de preoviposición de la broca del café en frutos de café Variedad Castillo®, de diferentes edades de desarrollo (Ruiz 1996).
Edad fruto Consistencia del fruto Peso seco del fruto (%) Período Preoviposición
(Días)
60 acuoso 10,9 91
90 semilechoso 14,6 63-77
120 lechoso 20,0 9-14
150 consistente 26,7 4-5
210 duro 34,2 4
240 duro-maduro 33,1 4


Cuando la broca inicia ataques a frutos no muy desarrollados (<150 días) el tiempo de exposición en el canal de penetración es muy prolongado, ya que ésta espera a que la consistencia de las almendras sea la adecuada para iniciar su oviposición. Este comportamiento hace vulnerable al insecto al tratamiento con insecticidas químicos y biológicos durante este tiempo (Villalba et al., 2007).

La información anterior muestra la importancia de realizar a tiempo las labores de control dirigidas a los adultos, ya que una vez la broca alcanza el endospermo sólo puede controlarse con la recolección oportuna del café o con la liberación de parasitoides que puedan entrar y atacar los estados de la broca dentro del fruto.

La fenología del cafeto en relación con la broca

Aunque el cafeto suele florecer después de las lluvias que siguen a un período de sequía (déficit hídrico), en la región cafetera central se presentan al año dos períodos definidos de floraciones, correspondientes a la cosecha principal del segundo semestre y a la “mitaca” o cosecha del primer semestre. El primer período va de mediados de marzo a finales de mayo y el segundo, desde principios de septiembre hasta finales de noviembre (Arcila et al., 1993; Camayo y Arcila, 1997; Vélez et al., 2000).

Estudios sobre el desarrollo del fruto del café en la zona central cafetera de Colombia (Salazar et al., 1993; Jaramillo y Guzmán, 1984), han mostrado que entre la antesis y la maduración del fruto para cosechar transcurren 32 semanas y que el fruto alcanza un 20% de peso seco entre 110 y 140 días después de la floración. Se comprobó que la broca puede atacar los frutos a partir de los 60 días después de la floración, pero tan sólo en frutos mayores a 120 días, cuando éstos tienen más del 20% de peso seco, los encuentra aptos para iniciar su reproducción (Salazar et al., 1993). Ruiz (1996) demostró que la oviposición ocurre en menos de 4 a 5 días en frutos mayores a 150 días, con un peso seco del 27%, mientras que ésta toma hasta 90 días cuando ataca frutos de 60 días de edad (Tabla 33.3).

El registro de las floraciones en las fincas permite hacer predicciones sobre el tiempo de ocurrencia de la cosecha, sus picos y los momentos críticos de posibles ataques de la broca (Bustillo, 2002). Esta información es muy útil para un programa de manejo de la broca y para lograr una mayor eficiencia para controlar las poblaciones de la broca que estén penetrando los frutos.

Efecto de la humedad y la temperatura sobre la broca

La humedad afecta la mortalidad y el potencial reproductivo de la broca. A bajas humedades ocurre alta mortalidad mientras que la máxima fecundidad se registró entre 90 y 93,5% de humedad relativa (H.R.). La emergencia de la broca de frutos infestados se incrementa a humedades altas entre 90 - 100% H.R. y es muy baja a temperaturas inferiores a 20°C (90-100% H.R.) y se incrementa considerablemente entre 20-25°C (Baker et al., 1992b, 1994).

Los períodos prolongados de sequía en los cafetales causan una maduración acelerada de los frutos, por lo que la almendra es más pequeña y deformada por la falta de agua resultando en una calidad inferior. También, se puede producir la caída de frutos y si estos están infestados con la broca, ésta continúa reproduciéndose en su interior. La broca, como se dijo antes, no emerge de los frutos durante los períodos secos, solamente inicia su salida cuando comienzan las lluvias. Durante los períodos lluviosos, la emergencia de adultos de broca es más continua pero en cantidades bajas, debido a que por efecto de las precipitaciones la broca no permanece mucho tiempo y su reproducción es menor (Cenicafé, 1997, 1998).

Efecto de la broca sobre la producción de café

El daño que ocasiona la broca consiste en perforaciones a los frutos y caída de éstos cuando atacan cerezas jóvenes. Se encontró que cuando la broca ataca frutos de dos meses de edad, más del 50% de los frutos afectados se caen y muchos de ellos toman un color característico de madurez; pero si el ataque ocurre después de los tres meses de edad, la caída de frutos es menor al 23,5%. La pérdida de peso del café pergamino seco por causa de la broca fue de 18,1%, en promedio, y los frutos que fueron atacados tempranamente se maduraron antes de tiempo, lo cual repercutió en un manchado del pergamino de los granos sanos (Alzate ).

Componentes del manejo integrado de la broca del café

Muestreo y umbrales de daño económico. El daño causado por la broca hace que se deban tomar medidas de control eficientes, en el momento oportuno y cuando el insecto amenace con causar pérdidas económicas. Por lo tanto, un requisito importante en un programa de manejo integrado es el de poder medir una población en el campo, en un momento dado, y correlacionar esta población con el daño que se obtiene cuando el cafetero vende su cosecha.

En el caso de la broca y otros insectos es imposible hacer un censo, por lo que se debe acudir al muestreo apoyado en fundamentos estadísticos (Cochran, 1977; Elliott, 1977; Southwood, 1978; Taylor, 1984). Para el caso de H. hampei el diseño del muestreo se ha basado en investigaciones realizadas en Centroamérica (Decazy, 1990b, 1990c; Baker, 1989; Baker et al., 1989; Muñoz, 1988) y discusiones con especialistas en la materia. En general, se ha establecido que para una hectárea de café (universo de muestreo) es suficiente muestrear 30 sitios por hectárea (tamaño de la muestra) y en cada sitio se escoge un árbol y en éste se selecciona una rama en la zona productiva, que tenga entre 30 y 100 frutos (unidad de muestreo) y se contabiliza el total de frutos en la rama y el total de frutos brocados. Esta evaluación se demora en promedio 42 min. (Bustillo et al., 1998). Una variante de este plan de muestreo se ha validado recientemente con caficultores, y está basada en la calibración de la población de frutos en una rama por medio de una medida. Este muestreo es más rápido y la información generada es estadísticamente igual al muestreo de las ramas (Bustillo y Mejía, 2003; Trujillo et al., 2006).

Estos planes de muestreo son apropiados y aconsejables para evaluar niveles de infestación de la broca, siempre y cuando se realicen recorriendo los lotes de café en una forma representativa. Se recomienda hacer estas evaluaciones mensualmente y por lotes, para poder hacer seguimiento a las poblaciones de broca y tomar las medidas de control oportunamente en la finca (Bustillo et al., 1998).

El recorrido de los lotes, también permite al evaluador localizar sitios de concentración o “focos” de broca, en donde se deben intensificar los esfuerzos de control. Por otra parte, a medida que se evalúa el nivel de infestación se pueden tomar muestras aleatorias de 2 a 3 frutos brocados/sitio, que al abrirlos dan información sobre el grado de penetración de la broca. Esta muestra también permite evaluar cualquier medida de control al relacionar la población de broca muerta con el total de brocas encontradas en toda la muestra. El nivel de infestación de broca en un lote, su localización dentro del lote y la posición de la broca en el fruto es información básica para poder tomar decisiones de control (Bustillo et al., 1998; Bustillo, 2002).

La pérdida económica al momento de la venta del grano por el caficultor, está establecida por normas de la Federación Nacional de Cafeteros, que estipula un nivel máximo de defectos en el café pergamino del 5,0%, incluyendo daño por broca. Esto indica que al establecerse un tope del 2% de daño por broca en el café pergamino, significa que los cafetales al momento de la cosecha no deben tener más del 5% de infestación. El 5% de infestación de café cereza produce 2,5% de infestación en el café pergamino, ya que en la mayoría de los casos sólo uno de los dos endospermos está atacado por la broca. Además, se estima que en el proceso de beneficio del café un 20% del café brocado se puede separar, lo que resulta en una reducción adicional del 0,5% en la infestación del pergamino, para teóricamente llegar a un 2% de infestación en el pergamino seco (Fajardo y Sanz, 1999). El umbral de infestación durante los períodos entre cosechas no debe sobrepasar el 2%, con el fin de no correr riesgos. Datos de infestación de broca en cafetales se han relacionado con la infestación al momento de beneficiar el grano de café pergamino. En la Tabla 33.4, se observa como esta relación es menor a medida que los niveles de infestación en el campo se incrementan.

Tabla 33.4. Porcentajes de infestación por broca en cafetales (IC) y en café pergamino seco (ICPS) y su relación por cada punto porcentual de infestación en CPS.*
IC ICPS IC / ICPS
1,4 0,4 3,5 : 1,0
6,2 1,6 3,9 : 1,0
11,4 6,5 1,8 : 1,0
12,1 6,6 1,8 : 1,0
18,5 9,9 1,9 : 1,0
25,0 10,7 2,3 : 1,0
37,1 14,0 2,7 : 1,0
41,7 26,6 1,6 : 1,0
63,4 45,3 1,4 : 1,0
*Fuente: Alzate, V. A. 1993. “Rendimiento y porcentaje de infestación del café cereza atacado por broca, Informe Cenicafé, Chinchiná, junio 1993. 14p.


Con frecuencia, los cafeteros afirman que los niveles de infestación en el campo no se correlacionan con las mediciones al momento de la venta de café. Sin embargo, esto se puede explicar debido a diferentes circunstancias como: 1) las evaluaciones no se realizan en una forma representativa y con la frecuencia establecida; 2) los datos de los niveles de infestación se confunden y no se llevan por lotes; 3) al momento del beneficio se mezcla el café de diferentes lotes; 4) no se realizan oportunamente los pases de cosecha, por lo tanto muchos frutos brocados caen y posteriormente dan lugar a la emergencia de brocas y al incremento de los niveles de infestación en los frutos que maduran durante la cosecha (Bustillo et al., 1998).

Uso de trampas para el monitoreo de poblaciones de broca. Complementario a los muestreos para la determinación de niveles de infestación de broca en los cafetales, se han evaluado trampas cebadas con mezclas de alcoholes para detectar los vuelos de broca. Se ha demostrado que la broca del café es atraída a trampas cebadas con una mezcla de alcoholes (metanol y etanol, en proporción de 3:1) y los datos de las capturas muestran que estas trampas localizadas en los cafetales sirven como una herramienta de alerta a los caficultores, para conocer cuándo la broca está volando en busca de nuevos frutos (Dufour, 2002; Posada et al., 2003; Bustillo y Jiménez, 2003). En estudios previos se ha documentado la atracción que ejercen las mezclas de alcoholes sobre adultos de broca, los cuales en los cafetales provienen de los procesos metabólicos de la maduración de los frutos de café (Mendoza, 1991; Cárdenas, 2000).

En experimentos de libre elección, las hembras adultas de la broca prefirieron las cerezas rojas a las verdes y fueron más atraídas a volátiles emitidos por las cerezas rojas (Giordanengo et al., 1993; Mendoza et al., 1999). En un estudio Ortiz et al. (2004) encontraron que la emisión de volátiles de frutos de café era mayor en aquellos maduros que en los verdes. La composición de volátiles emitida por las cerezas del café estuvo dominada por altos niveles de alcoholes, especialmente etanol, en todos los estados de maduración en comparación con otros compuestos. Los frutos sobremaduros tienen emisiones de volátiles más altas y muestran una composición en la que predominan los ésteres seguida de alcoholes, quetonas y aldehídos. Los compuestos de niveles más bajos fueron los monoterpenos. En varios estados de maduración del fruto del café se encontró el 2 metil-furán; este compuesto no se había registrado con anterioridad como un volátil de la cereza del café (Ortiz et al., 2004). Cabe anotar que en este estudio los investigadores no utilizaron equipos o técnicas para el registro del metanol. Otros investigadores han encontrado monoterpenos diferentes, como: ß-mirceno, 1-fellandreno, α-terpineno, ß-ocimeno y (+)-2-careno (Mathieu et al., 1998). Es posible que la capacidad de atracción de la broca a estas trampas se pueda incrementar con la adición de alguno de estos monoterpenoides.

Recientemente se ha desarrollado un difusor plástico para el atrayente de la broca, que permite la liberación de los alcoholes a una tasa específica (Borbón et al., 2002). Este dispositivo utilizado con un nuevo diseño de la trampa, es muy eficiente como lo demuestran las evaluaciones hechas en Nicaragua, Costa Rica (Borbón et al., 2002) y Colombia (Bustillo y Jiménez, 2003). El difusor es fabricado con una membrana plástica, a través del cual se disemina el cebo que permanece activo durante ocho semanas, es decir, que su liberación toma cerca de dos meses, tiempo al cual se debe cambiar por uno nuevo (Figura 33.2).

En Colombia, las evaluaciones muestran que estas nuevas trampas capturan más brocas que las convencionales que se venían evaluando con difusores de los alcoholes en pequeños recipientes, con capturas que se multiplican por 200 (Bustillo, 2004a). Las trampas cebadas con atrayentes para la captura de la broca son una herramienta importante para estudiar la dinámica de los vuelos de ésta en los cafetales (Figura 33.2). Por medio del registro ordenado de su captura se pueden determinar los patrones de vuelo de la broca en una finca o también en una región, si éstos se consolidan. Esta información es importante para que el cafetero pueda tomar medidas de manejo más eficientes, al poder decidir sobre el momento más oportuno de controlar la broca, cuando el insecto esté perforando los frutos de café (Bustillo, 2004a).

En las localidades en donde la cosecha principal se presenta en el segundo semestre del año, la frecuencia de los vuelos de la broca y su proporción es mayor entre enero y mayo, que en el resto del año (Bustillo, 2005). Los mayores picos se registran entre marzo y abril. Si se logra establecer una red de trampas en una región y se centraliza el análisis de la información, ésta se puede convertir en un mecanismo de alerta para el caficultor en las diferentes regiones cafeteras (Bustillo, 2005). Recientemente, Cenicafé inició la publicación de boletines de alerta sobre la broca, basados en la captura de adultos en trampas diseminadas en varios lugares del país. También se adelantan investigaciones para determinar densidades óptimas de trampas por área, con el fin de establecer su viabilidad en la reducción de los niveles de infestación (Cardona y Bustillo, 2006).

Control cultural. Al analizar el daño que la broca hace al café y su biología y comportamiento de ataque, es fácil deducir que las labores agronómicas del cultivo, especialmente la cosecha, juegan un papel importante en la reducción de las poblaciones de esta plaga. Se ha demostrado que en los cafetales después de la cosecha queda, en los árboles y en el suelo, un 10% de la producción (Chamorro et al., 1995). Con la presencia de la broca esta situación es muy complicada, porque se están dejando frutos para que la broca continúe con su reproducción. Por otra parte, aunque la broca se considera una plaga de la parte aérea del árbol, estudios han demostrado su capacidad de reproducirse en frutos sanos que han caído al suelo. Esto se comprobó experimentalmente, la broca que emerge de los frutos caídos infestados es capaz de atacar frutos sanos, que también se encuentren en el suelo (Bustillo et al., 1998). Los frutos infestados por la broca que caen al suelo constituyen el mayor problema para el caficultor. Avances recientes de la investigación muestran como el equipo para la cosecha manual asistida de café “Aroandes” puede ser una herramienta muy importante para reducir la caída de frutos al suelo (López et al., 2006). En caso de que se presente un alto número de frutos en el suelo, se puede acudir a su recolección con la ayuda de una aspiradora Cifarelli, cuya eficacia ha sido validada en muchas fincas (Figura 33.3).

Los frutos que normalmente los cosecheros no recolectan en el tercio inferior de los árboles, aunque pocos, también son un reservorio muy importante para la reproducción de la broca. Estudios en Cenicafé han mostrado que estos cafetales con mucho follaje en su tercio inferior, se pueden podar apropiadamente para evitar esta infestación . La práctica de los cosecheros de arrojar al suelo los frutos verdes de su dispositivo de recolección se puede obviar con el uso del Aroandes, ya que con esta herramienta no tienen la opción de retirar de su masa de café recolectada los frutos verdes (Figura 33.4).

Existen muchas prácticas agronómicas que se pueden llevar a cabo durante el desarrollo del cultivo y que son muy importantes para mantener bajos niveles de población de broca, las cuales se discuten a continuación.

Los frutos sobremaduros y especialmente los secos, constituyen el reservorio de donde surgen las poblaciones que van a dañar la siguiente cosecha. En los frutos secos denominados “guayaba”, es frecuente encontrar muchos adultos de broca, que salen tan pronto las condiciones climáticas son favorables. Si estos frutos no se tratan o benefician inmediatamente, se da oportunidad a la broca para que los abandone y vuelva al cafetal. Estos resultados son el soporte de la recomendación sobre una recolección exhaustiva de los frutos sobremaduros y secos (repase) después de la cosecha, como práctica fundamental para mantener bajos niveles de daño por broca en la finca (Cenicafé, 1994b).

Los frutos “guayaba” recolectados se deben tratar inmediatamente con calor. Si los volúmenes de café son pequeños se pueden colocar en una olla con agua hirviendo, durante 30 minutos. Si se posee un silo para el secado del café, estos frutos se pueden secar a 55°C, durante unos 30 minutos. En caso de que no se pueda realizar lo anterior, otra alternativa es hacer una fosa en la finca y depositar los frutos ella, cubriéndolos con una capa de tierra de unos 10 cm de espesor (Cenicafé, 1994a, 1995b).

En Colombia, se demostró que las prácticas de cosecha oportuna y recolección de los frutos maduros dejados por los cosecheros, redujeron los niveles de infestación de un 70% a menos del 6%, durante un ciclo de cosecha (Saldarriaga, 1994; Peralta, 1995). Estudios posteriores indican que es factible que los cosecheros reduzcan el número de frutos que dejan de cosechar en los árboles, después de un pase de cosecha. Como norma para el control de un buen recolector se ha establecido que sólo es permitido un máximo de cinco frutos maduros por árbol después de un pase de cosecha (Díaz y Marín, 1999). Esto se ha comprobado satisfactoriamente en estudios de investigación participativa con caficultores (Aristizábal et al., 2002, 2004a).

Los puntos de agregación de la broca en cafetales mayores de tres años, se localizan hacia los bordes de los lotes y hacia las depresiones o partes bajas del cafetal, lo mismo que en los cafetos situados cerca al beneficiadero, a los puntos de pesaje de café y alrededor de las tolvas recolectoras (Cenicafé, 1994a). Por lo tanto, las labores de control se deben intensificar en la evaluación y control de las poblaciones de broca en esos sitios.

Empíricamente se manifiesta que las labores denominadas “prácticas de control cultural”, constituyen un 80% del éxito en el control global de la broca. Esto ha sido comprobado en estudios sobre el escape de la broca en la zona del beneficio, en los cuales se demuestra que entre un 64 y 75% de la población de la broca llega al beneficio durante la cosecha (Moreno et al., 2001). Esta situación hace que el cafetero tome medidas en el beneficio y en sus alrededores para evitar que la broca vuelva al cafetal.

Otras prácticas agronómicas que contribuyen al control de la broca. Existen muchas labores que se hacen o se pueden realizar en las fincas cafeteras y que contribuyen a la reducción de las poblaciones de broca, a continuación se discuten las más importantes (Bustillo, 2002).

La siembra de Variedad Castillo, además de ser resistente a la roya (Alvarado y Moreno, 1999), presenta ventajas en relación con la broca, especialmente porque permite un mejor establecimiento del hongo B. bassiana, al no tener que hacer aplicaciones de fungicidas en el cafetal. Otra condición es que sus frutos permanecen más tiempo adheridos al árbol que la variedad caturra, dando tiempo para que los pases de cosecha se puedan hacer más espaciados y con menor riesgo de que se caigan.

La disposición de los árboles en el campo es muy importante (Mestre y Salazar, 1995), ya que permite a los jornaleros desplazarse eficientemente dentro de los cafetales, para hacer labores de Re-Re, evaluación de infestaciones y aspersiones para el control de la broca. Por otra parte, las labores de poda y deschuponamiento en los cafetales, hechas oportunamente, permiten que la cosecha y el Re-Re se ejecuten de la mejor forma. Se considera que en siembras nuevas se utilicen distancias de 2 m entre calles y 1 m entre plantas, con dos tallos por planta.

La renovación de los cafetales como lo aconseja Cenicafé (Mestre y Ospina, 1994a, 1994b), permite el ordenamiento de la finca, de tal manera que no existan cafetales muy viejos que dificulten las labores de control de la broca, ya que en estos lotes es difícil realizar el Re-Re, por lo que se quedan muchos frutos maduros en los cafetales y se caen al suelo muchos frutos infestados. Bajo estas condiciones, en un programa de renovación por lotes, normalmente los lotes de 4 y 5 años son los más viejos y con problemas de broca, en el resto el insecto se controla con labores de buena recolección y prácticas agrícolas apropiadas, como se anteriormente. Esto quiere decir que el control de la broca se concentra sólo en el 40% de la finca (Bustillo, 2002).

El uso del selector de arvenses (Figura 33.5) para aplicar herbicidas en una forma selectiva y así controlar plantas indeseables (arvenses agresivas), es una herramienta de mucha utilidad para el cafetero ya que con este dispositivo se puede mantener una cobertura de arvenses nobles que no compiten con el café, lo cual proporciona protección al suelo y evita la erosión (Rivera, 1997, 2000). Además, esta herramienta facilita la supervivencia de la fauna benéfica que ataca la broca, ya que parasitoides como C. stephanoderis, han mostrado que se alimentan del néctar de las arvenses nobles, favorecidas por el selector (Salazar y Baker, 2002).

En el proceso de beneficio son muchas las actividades que se pueden hacer para evitar que la broca vuelva a los cafetales. Una es mantener las tolvas de recibo cubiertas con una tapa impregnada con grasa, para que las brocas que salgan queden atrapadas (Aristizábal et al., 2002). El despulpado del café sin agua (Álvarez, 1991), permite reducir los caudales de agua y evita que la broca salga flotando por los desagües hacia el cafetal. En los canales de correteo se deben colocar dispositivos que tamicen el agua que sale del beneficio, para capturar las brocas contenidas en éstos. El tener un silo para secar el café, es fundamental para matar los estados de broca que quedan en el grano pergamino durante la labor de beneficio.

El beneficio ecológico del café utilizando el sistema Becolsub (Oliveros et al., 1995; Oliveros y Roa, 1995), es muy importante para evitar que la broca escape durante el proceso. Una ventaja adicional es que al usar tan poca agua no hay riesgo de que la broca se vaya en ella, además permite secar el café inmediatamente en silos, causando la muerte a los estados de la broca que se encuentren en el interior del pergamino infestado (Figura 33.6).

Enemigos nativos de la broca. Conocer la fauna benéfica que afecta una plaga es fundamental para hacer planes sobre su manejo. Un primer paso en el estudio de la broca fue determinar la fauna benéfica nativa existente en Colombia, que podía afectar sus poblaciones. Estos estudios permitieron identificar la presencia de nueve entomopatógenos, un parasitoide de adultos y ocho depredadores, lo que demuestra la biodiversidad del ecosistema cafetero colombiano y especialmente al tratarse de una plaga como la broca de reciente introducción a este hábitat (Bustillo, 1995). Esto confirma la importancia de preservar el ecosistema con medidas de control que no afecten la fauna benéfica y así el cafetero se favorece al tener que hacer menos esfuerzos físicos y económicos para el control de la plaga (Bustillo et al., 1998, 2002).

Es importante anotar el papel importante que juegan las hormigas predadoras de la broca del café. Vélez (2002) estudió el comportamiento y efecto que tienen varias especies de hormigas sobre poblaciones de la broca, las más importantes son: Solenopsis geminata, Dorymyrmex sp., Pheidole sp., Mycocepurus smithii y Gnamptogenys sp. Algunas de ellas como la última especie, son capaces de trepar a los árboles y predar adultos que están intentando dañar los frutos (Figura 33.7), otras se introducen en los frutos infestados y depredan sobre todos los estados de broca que encuentran en su interior, y existen otros grupos que sólo actúan a nivel del suelo y afectan las poblaciones de broca que se encuentran en frutos caídos. Vélez et al. (2006), también evaluaron el impacto de la depredación de hormigas en el café pergamino infestado por la broca durante el proceso de secado al sol. De ahí la importancia de reconocer estas especies y proteger sus nidos. Recientemente, Armbrecht y Gallego (2007) probaron experimentalmente la alta depredación de hormigas que habitan el suelo sobre la broca del café, ésta fue mayor en cafetales con sombrío de árboles y en la época de lluvias, en el municipio de Apía, Risaralda , Colombia.

Introducción de parasitoides contra la broca del café. La otra estrategia para combatir la broca fue la introducción de fauna benéfica que no existía en el medio, pero que se conocía que actuaba en su lugar de origen, África. Por esto se introdujeron tres especies de parasitoides a través de cuarentenas en Inglaterra: Cephalonomia stephanoderis Betrem, Prorops nasuta Waterston y Phymastichus coffea La Salle. La producción masiva de estas especies ha sido bien documentada (Orozco, 1995; Portilla y Bustillo, 1995; Orozco y Aristizábal, 1996; Bustillo et al., 1996; Orozco, 2002). Los procesos de producción se pusieron a disposición de 11 laboratorios particulares, con los cuales se contrató durante cinco años (1995 – 1999), la producción masiva de los parasitoides para poder iniciar las liberaciones de avispitas en fincas cafeteras infestadas con la broca (Figura 33.8). De estos parasitoides se liberaron más de 1.700 millones, en cafetales de todo el país en un período de cinco años, por medio de actividades conjuntas con el Servicio de Extensión de la FNC, con el propósito inicial de establecerlos en el ecosistema cafetero y que se distribuyeran a todos los cafetales infestados con la broca (Bustillo et al., 1998).

El comportamiento de C. stephanoderis y P. nasuta es bastante similar. Estos parasitoides atacan todos los estados de la broca cuando colonizan los frutos infestados. Primero matan el adulto de la broca y se alimentan de su hemolinfa, luego consumen los huevos y las larvas de primer ínstar y posteriormente, paralizan las larvas de segundo ínstar, las prepupas y las pupas, sobre las cuales ovipositan y se desarrollan (Bustillo et al., 1996). Debido a este comportamiento estas especies se liberan en cafetales que tengan frutos maduros, sobremaduros y secos que no fueron recolectados y se quedaron en el árbol. Por tanto, las épocas más oportunas para liberar las avispitas son al terminar la cosecha principal y después de la mitaca. Los parasitoides se liberan en los "focos" de la finca, donde los niveles de infestación son más altos (Aristizábal et al., 1998b).

Tanto para C. stephanoderis como para P. nasuta se ha encontrado que realizan una acción depredadora sobre los adultos que se encuentran colonizando los frutos. El nivel de ataque se ha encontrado que puede variar entre un 48 hasta un 65% para C. stephanoderis (Aristizábal et al., 1998a), y en el caso de P. nasuta estos niveles están entre el 60 y 70% de depredación (Bacca, 1999).

Estudios de campo han mostrado el potencial de C. stephanoderis y P. nasuta como controladores, con reducción de los niveles de infestación de la broca, pero utilizando relaciones altas de parasitoides que oscilan entre 3 y 10 parasitoides por fruto infestado (Salazar y Baker, 2002; Bacca, 1999), las cuales no son viables económicamente debido a los altos costos de su producción.

La presencia de los parasitoides es evidente en todas las zonas donde se han liberado. El parasitismo ocasionado por C. stephanoderis depende de las densidades de H. hampei y aumenta cuando las poblaciones de la broca son mayores (Benavides et al., 1994). En estudios de campo se ha determinado que C. stephanoderis disminuyó significativamente el número de estados biológicos de la broca, tanto en frutos recolectados en árboles como en frutos del suelo (Aristizábal et al., 1997).

Observaciones en Nariño después de cuatro años de realizar liberaciones de P. nasuta y C. stephanoderis, comprobaron la presencia de ambas especies en los cafetales. Sin embargo, P. nasuta demostró mayor adaptación al medio, ya que se encontró en mayor proporción y en más lugares que C. stephanoderis, a pesar de haber sido liberada en menor proporción (Quintero et al., 1998).

Un programa similar se adelantó con Phymastichus coffea, parasitoide de adultos de la broca (Figura 33.9). Para esta especie también se desarrolló un proceso de producción masiva (Orozco y Aristizábal, 1996; Orozco, 2002) y después de comprobar su selectividad a especies de la subfamilia Scolytinae (López – Vaamonde et al., 1997) se autorizó su liberación en cafetales colombianos. P. coffea parasita el adulto de la broca que está penetrando los frutos, y es un complemento ideal para las otras dos especies. En el campo se ha comprobado una alta capacidad de búsqueda de P. coffea sobre poblaciones de la broca (Vergara et al., 2001a; Echeverry, 1999), aun en presencia de poblaciones de broca por debajo del 5% de infestación (Vergara et al., 2001b).

Jaramillo et al. (2002, 2005) determinaron la capacidad de parasitismo de P. coffea sobre poblaciones de H. hampei en frutos de café de diferentes edades, y encontraron que es mayor cuando la broca aún se encuentra en posición de penetración del fruto y además, la edad de éstos está entre los 70 y 170 días después de la floración. Por otra parte Aristizábal et al. (2004b), por medio de investigación participativa con caficultores, afirman que estos parasitoides pueden convertirse en reguladores importantes de las poblaciones de broca en cafetales y establecerse en el ecosistema cafetero colombiano. Sin embargo, muestreos hechos unos tres años después de estas liberaciones no han dado indicaciones de recuperación del parasitoide en estas áreas.

Estudios recientes están mostrando la recuperación solamente de la especie P. nasuta, en cafetales de varios departamentos, en algunos casos con altos niveles de parasitismo (Maldonado y Benavides, 2008). Aparentemente, esta especie es la más adaptada a las condiciones del Neotrópico, ya que fue introducida hace unos 80 años al Brasil, en donde sobrevivió a las aplicaciones de insecticidas y gran parte de la progenie del parasitoide liberada en el centro de la zona cafetera colombiana, proviene de una colonia introducida desde el estado de Espirito Santo, Brasil.

Uno de los cuellos de botella para masificar el uso de los parasitoides de la broca ha sido el costo de su producción. Los procesos de cría, utilizando café cereza y pergamino, han tratado de reemplazarse por dietas artificiales (Ruiz et al., 1996; Portilla y Bustillo, 2005). Estudios en los últimos años han mostrado avances en la optimización de la dieta artificial con la producción de muchas generaciones continuas (> 80) en el laboratorio, en estos sustratos (Portilla, 1999a, 1999b, 2000; Portilla et al. 2000). Sin embargo, los intentos por lograr una mecanización de estos procesos para reducir la mano de obra han sido infructuosos, y han dado como resultado sistemas de producción que requieren una gran y sofisticada infraestructura, la cual eleva los costos de producción por encima del sistema de producción actual.

Hongos en el control de la broca del café. El hongo Beauveria bassiana se encuentra naturalmente infectando la broca en casi todas las regiones en donde este insecto aparece. Cenicafé posee 102 aislamientos procedentes de diferentes países y recolectados localmente, de los cuales aproximadamente la mitad han mostrado actividad contra la broca (Posada y Bustillo, 1994). Con el fin de masificar el uso de este hongo, la investigación inicial se centró en los procesos de producción artesanal (Antía et al., 1992; Marín y Bustillo, 2002) e industrial (Morales et al., 1991). Esto permitió adelantar evaluaciones sobre su eficacia en los cafetales y tener el inóculo del hongo disponible para que el agricultor pudiera producirlo en su finca. Además, financiado por la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, se pudo llevar a cabo un programa nacional de introducción del hongo en toda la zona cafetera infestada por la broca. La tecnología generada en la industria se ha transferido a productores particulares, para que se encarguen de la producción del hongo.

En la actualidad existen más de 30 laboratorios comerciales, muchos con licencia del ICA, que suministran el hongo formulado para el control de la broca. Durante 1992 se utilizaron cinco toneladas de hongo a una concentración de 1x108 esporas/gramo, con fines experimentales. La producción de B. bassiana para el control de la broca del café fue de 60 toneladas en 1993 (Posada, 1993) y para 1998 se estimó en 300 toneladas de un producto con al menos 1x109 esporas/gramo. Con estas cantidades se logró inocular toda la zona cafetera, en donde la broca hacia su aparición.

El desarrollo de bioensayos (González et al., 1993; Posada et al., 2002) para seleccionar los aislamientos más virulentos, las instrucciones para realizar su reactivación en insectos (Bustillo y Marín, 2002) y los protocolos para el control de calidad de los hongos producidos, artesanal e industrialmente (Vélez et al., 1997), han permitido controlar y mejorar el producto que comercialmente se ofrece a los cafeteros (Figura 33.10).

Una broca muerta infestada por B. bassiana (Figura 33.11) y completamente cubierta con cuerpos fructíferos del hongo puede producir unas 10 millones de esporas, lo que facilita su dispersión y establecimiento en los cafetales (Narváez et al., 1997). Esta condición es la que se observa en el campo como una mota o moho blanco sobre el cuerpo de la broca. B. bassiana ataca la broca cuando ésta se encuentra penetrando los frutos de café, al entrar en contacto con sus esporas. Si el insecto ya entró al fruto es difícil que el hongo lo pueda infectar (Bustillo y Posada, 1996).

El ciclo de vida de B. bassiana en la broca, en el laboratorio se completa en 8,2 días, en promedio, desde la inoculación del insecto con el hongo hasta el desprendimiento de las esporas. En el campo, dependiendo de las condiciones ambientales, esto puede tomar entre 15 y 30 días. Se ha demostrado también la importancia de pasar el hongo B. bassiana a través de insectos para reactivar su virulencia. Cuando se cultiva el hongo en medios artificiales por tres o más generaciones su virulencia se reduce considerablemente, y el promedio del tiempo para causar mortalidad en la mitad de la población se incrementa, en comparación con el hongo activado sobre la broca (González et al., 1993).

En otros estudios se ha explorado el efecto de la radiación solar sobre B. bassiana (Vélez y Montoya, 1993), y se encontró que las esporas son muy sensibles a la luz solar, por lo que las formulaciones deben contener protectores solares para una mayor permanencia en el ecosistema. En relación con la compatibilidad con fungicidas e insecticidas (Rivera et al., 1994), en general los resultados muestran que no se deben hacer mezclas. Con la mayoría de los insecticidas evaluados se reduce la viabilidad del hongo y los fungicidas comúnmente utilizados para el control de la roya matan el hongo B. bassiana, por lo tanto, no se recomienda este tipo de mezclas.

La eficiencia de B. bassiana en el campo se ha experimentado ampliamente (Bustillo et al., 1991, 1995; Bustillo y Posada, 1996; Flórez et al., 1997). Los resultados son muy variables y están influenciados por las condiciones climáticas y del cultivo, los niveles de control pueden fluctuar entre valores muy bajos, por ejemplo 20%, hasta niveles del 75%. Las investigaciones sobre equipos para asperjar el hongo B. bassiana demostraron que éste se puede aplicar eficientemente con todos los equipos disponibles para el cultivo del café. (Flórez et al., 1997).

El efecto patogénico de B. bassiana cepa Bb9295, se estudió bajo diferentes aspectos en condiciones de cafetales (Arcila et al., 2006). Al evaluar el efecto de diferentes niveles de infestación de la broca se encontró que ésta es independiente del porcentaje de infestación de broca. En relación con la sombra, se encontró que la eficacia del hongo se incrementaba con la sombra; no obstante, esta respuesta no fue más evidente debido al auto-sombrío que normalmente tiene el café en altas densidades.

La eficacia de B. bassiana en el control de la broca al relacionarla con la posición de la rama en el árbol en donde el insecto ataca los frutos, fue variable. Se encontró que hubo una mortalidad mayor en las ramas bajeras, debido probablemente a una mayor condición de humedad y de menor radiación solar. Mediciones previas de la radiación fotosintética activa (RFA), mostraron que los dos tercios superiores del árbol reciben significativamente más RFA que el inferior (Arcila et al., 2006).

Así mismo, se evaluó la permanencia o residualidad de B. bassiana Bb9205 en una preparación sin formular en el cafetal, infestando con broca las ramas del árbol el mismo día y 2, 4, 8 y 15 días después de la aspersión de B. bassiana. El control obtenido con el hongo fue de 74, 24, 21, 20 y 19% para cada caso, respectivamente, mostrando una disminución en su eficacia a medida que transcurre el tiempo de su aspersión. La evaluación de cuatro dosis de Bb9205, entre 1x108 y 5x109 esporas/árbol, permitió encontrar que a medida que se incrementa la dosis la mortalidad sobre la broca es mayor (Arcila et al., 2006). Se espera que el efecto de ese hongo sea mayor a medida que se desarrollen formulaciones que confieran una mayor longevidad en el ambiente a este entomopatógeno (Bustillo 2004b).

Efecto de hongos sobre broca en frutos en el suelo. Se evaluó el efecto de aspersiones de B. bassiana y Metarhizium anisopliae al suelo sobre la broca que emerge de frutos caídos, a medida que transcurre el tiempo después de depositar el hongo. Los resultados mostraron que los niveles más altos de infección por los hongos sobre la broca en las ramas de los árboles, ocurrieron en los cinco primeros días después de la infestación en el suelo. Estos fueron cercanos al 30% para B. bassiana y del 11% para M. anisopliae, sin embargo la infección disminuyó posteriormente para ambos hongos, pero a los 25 días de nuevo alcanzó un pico de 24,3% para B. bassiana y de 7,7% para M. anisopliae. Lo anterior se puede explicar por la reproducción de los hongos en el suelo y la acumulación de esporas infectivas sobre insectos atacados, las cuales reinfectan nuevos insectos para asegurar la perpetuación del microorganismo (Bustillo et al., 1999). Los anteriores resultados muestran las bondades de B. bassiana en la regulación de la población de la broca que emerge del suelo y permite concluir que su efecto es superior al de M. anisopliae. La eficacia lograda en este estudio se podría mejorar con otro tipo de formulaciones del hongo, por ejemplo: una formulación granulada que permitiera una mayor permanencia en el suelo, para evitar la lixiviación o arrastre causada por las lluvias.

Por medio de un laboratorio en Cenicafé, laboratorios particulares y Cooperativas cafeteras se pudo producir suficiente inóculo de B. bassiana para poder expandir su uso en toda la zona cafetera infestada por la broca. Este programa fue patrocinado por la Federación Nacional de Cafeteros, libre de costo para el caficultor, y los resultados muestran que B. bassiana está establecido en todas las áreas en donde se ha asperjado, y se ha convertido en el factor de mortalidad natural más importante de la broca en Colombia. Se estima que en promedio el 49% de la población total de broca en un cafetal, muere a causa de este hongo (Ruiz 1996).

Actualmente, se considera que dadas las exigencias de los mercados internacionales sobre restricciones en residuos de químicos en los productos de exportación y con el auge de los cafés especiales, amigables con las aves y con el ambiente, y orgánicos, entre otros, se considera que organismos como B. bassiana son una alternativa muy valiosa en la reducción de los problemas de plagas.

Las investigaciones actuales están dirigidas a mejorar la eficacia de estos hongos en el control de la broca. Para esto se han realizado estudios de selección y caracterización de aislamientos de B. bassiana y M. anisopliae teniendo en cuenta su morfología (Padilla et al., 2000), su patogenicidad (Jiménez, 1992; Bernal et al., 1994), sus características fisiológicas y de reproducción (Valdés et al., 1999; Vélez et al., 1999, 2001), por medio de técnicas moleculares (Valderrama et al., 2000; Gaitán et al., 2002). Recientemente se está intentando la transformación genética de estos hongos con genes que incrementen su virulencia y puedan ser más eficaces en el control de la broca del café en el campo (Góngora et al., 2000; Góngora, 2005; Rodríguez y Góngora, 2005), pero aún no existen regulaciones en Colombia para la manipulación de microorganismos transgénicos, lo que detiene este tipo de avances. Por otra parte hay evidencias de que con el uso de mezclas de hongos se pueden lograr controles más eficientes de la broca en los cafetales (Cárdenas et al., 2007).

Compatibilidad de los parasitoides con otros métodos de control. Los hongos B. bassiana y M. anisopliae cuando se expusieron en el campo, sobre adultos de C. stephanoderis y P. nasuta causaron mortalidades muy bajas. Los entomopatógenos y los parasitoides se pueden emplear en un programa de manejo integrado de la broca del café, donde el intervalo de tiempo entre la aplicación de los hongos y la liberación de los parasitoides sea de ocho días, para disminuir los riesgos de infección en el parasitoide (menores al 7%). El riesgo de la infección en los parasitoides se reduce si éstos se liberan antes de asperjar los hongos (Reyes et al., 1995; Mejía et al., 2000).

En relación con los insecticidas usados para el control de la broca, se demostró que todos los productos causan mortalidades a los parasitoides introducidos en los cafetales. Sólo se recomienda la aspersión cuando han transcurrido como mínimo 30 días después de la liberación de los parasitoides. Si los insecticidas se asperjan primero, se deben esperar 21 días para liberar los parasitoides (Guzmán, 1996; Bustillo et al., 1998).

Los entomonematodos y la broca del café. Debido a la condición de la broca de estar presente en frutos que se encuentran en el suelo y a que ésta es la mayor dificultad para el cafetero en el manejo de este insecto, se ha considerado que los entomonematodos, debido a sus hábitos, podrían jugar un papel importante en la reducción de poblaciones de H. hampei.

En Colombia, no se ha registrado ningún nematodo atacando la broca en forma natural (Bustillo et al., 2002). Sin embargo, la literatura indica de dos registros de nematodos atacando poblaciones de broca en el campo, uno de India y el otro de México. En India, Varaprasad et al. (1994) encontraron especímenes de Panagrolaimus sp. (Panagrolaimidae) infectando adultos de H. hampei, mientras que en México, Castillo et al. (2002) encontraron un nematodo parasitando adultos de broca que estaban en frutos provenientes del suelo en cafetales. Este entomonematodo ha sido descrito como nueva especie, Metaparasitylenchus hypothenemi Poinar (Nematoda: Allantonematidae), y se indica que esteriliza parcial o totalmente la hembra de H. hampei (Poinar et al., 2004).

Las investigaciones con los nematodos Steinernema colombiense López y Heterorhabditis bacteriophora Poinar, encontrados en los ecosistemas cafeteros en Colombia (López et al., 2007b; López y Stock, 2007), se han enfocado a determinar la patogenicidad de éstos sobre la broca del café, su comportamiento y estrategias de búsqueda del huésped (Molina y López, 2002, 2003), ciclo de vida (López, 2002), evaluación de sistemas de aplicación (Lara y López, 2005) y evaluaciones en invernadero y en el campo, en pequeña escala (Giraldo, 2003; Lara et al., 2004). También se han estudiado las relaciones evolutivas y de diversidad de especies de nematodos en Colombia (López et al., 2007a). Algunas de estas especies, como las mencionadas arriba, han mostrado ser capaces de llegar a los frutos infestados por la broca en el suelo y reducir sus poblaciones (Lara et al., 2004).

No obstante los avances en producción masiva de entomonematodos en el entorno mundial durante los últimos 15 años, en Colombia no hay desarrollos. Esto se convierte en “un cuello de botella”, ante una eventual demanda de productos con base en estos controladores biológicos.

Uso de insecticidas. El uso de insecticidas para el control de la broca sólo se debe llevar a cabo cuando técnicamente se requiera, o sea que se justifique por los niveles de infestación, en forma localizada, en el tiempo apropiado de ataque de la broca y con la tecnología de aspersión recomendada (Villalba et al., 1995; Bustillo et al., 1998; Posada et al., 2004).

Los resultados de estudios llevados a cabo en Colombia (Villalba et al., 1995), mostraron que la eficacia de los insecticidas se redujo a medida que aumentó el tiempo después de la infestación de la broca. También se encontró que existen otras formulaciones diferentes al endosulfan, de igual o mayor eficacia en el control de H. hampei, como, pirimifos metil, fenitrotion, clorpirifos, fention, de categoría toxicológica III y con una actividad biológica que no supera los 15 días, lo cual hace recomendable su uso en programas de manejo integrado, donde los insecticidas son uno de los componentes del control de la broca. De este estudio se puede concluir que los insecticidas, independiente de la formulación, sólo son eficaces en el control de la broca, cuando ésta se encuentra penetrando los frutos y su uso obedece a un esquema de MIP, donde priman los criterios técnicos para evitar efectos adversos al ecosistema cafetero.

El control de la broca del café en los cafetales con el uso de insecticidas es muy errático. Para explicar estas fallas se han estudiado diferentes factores que lo afectan, como son: el ingrediente activo utilizado, la correcta dosificación, la calibración tanto de los operarios como de los equipos, la topografía del terreno, las condiciones ambientales reinantes al hacer las aspersiones y el momento oportuno de las aspersiones, relacionado con el ataque de la broca. Sin embargo, es muy poco lo que se conoce sobre el efecto de la edad de los frutos del café que son atacados por la broca y la eficacia de los insecticidas. Al estudiar esta situación se encontró, que la eficacia de todos los productos evaluados disminuyó a medida que se incrementó la edad del fruto (Tabla 33.5). Lo anterior se explica por el comportamiento de la broca, que prefiere, ataca y se desarrolla más rápidamente en frutos de mayor edad (Villalba et al., 2007).

Tabla 33.5. Eficacia de insecticidas para el control de Hypothenemus hampei en frutos infestados de diferentes edades (Villalba et al., 2007).
Insecticidas Edad del fruto en días
60 90 120 150 180 210
fenitrotion 100 a* 100 a 99,7 a 99,7 a 93,0 a 72,3 b
fention 100 a 98,6 a 100 a 80,8 b 78,8 b 75,7 b
Clorpirifos 100 a 100 a 100 a 99,7 a 91,2 a 94,0 a
pirimifos metil 100 a 100 a 99,7 90,6 a 93,4 a 95,7 a
endosulfan 100 a 100 a 100 a 98,9 a 98,8 a 91,8
* Datos con letras distintas indican diferencia estadística de acuerdo con la prueba de comparaciones Tukey al 5%.


La eficacia de insecticidas químicos y la reducción de sus dosis para el control de la broca se pueden lograr mediante la mezcla con coadyuvantes. En evaluaciones realizadas en la zona cafetera central se demostró que la eficacia de algunos insecticidas se puede incrementar usando coadyuvantes, en proporción de 0,75 L/ha, y reduciendo sus dosis de 1,5 a 1,0 L/ha ).

El uso irracional de insecticidas puede causar muchos problemas, como es el caso del desarrollo de resistencia del insecto a estos productos. La característica de la broca de poseer una haplodiploidía funcional le confiere una mayor velocidad en la eliminación de mutaciones deletéreas, lo que permite la fijación de aquellas que favorecen su reproducción y supervivencia en pocas generaciones. Esto último explica la resistencia de la broca a los insecticidas organoclorados, encontrada inicialmente en Nueva Caledonia (Brun et al., 1989). Esta resistencia luego fue comprobada mediante pruebas moleculares (Ffrench-Constant et al., 1994) y se encontró que se trata del gen Rdl, que codifica para una subunidad del receptor del ácido γ-aminobutírico (neurotransmisor GABA), el cual es responsable de activar los canales de cloro durante la sinapsis.

Este gen de resistencia se favoreció en Nueva Caledonia, a través de procesos de selección, cuando insecticidas del grupo de los ciclodienos (DDT, lindano y endosulfan), se aplicaron de manera constante y generalizada a partir de 1966. En menos de 20 años los niveles de infestación por broca alcanzaron sus máximos históricos y la resistencia genética se documentó (Brun et al., 1989). Esta resistencia se ha detectado en Colombia (Góngora et al., 2001), comprobándose que en la población de broca existe la mutación que confiere resistencia al endosulfan, la cual con prácticas de control no apropiadas en los cafetales se encarga de incrementar la frecuencia del gen en la población.

Implementación e impacto del MIB en los cafetales

Los estudios de adopción del manejo integrado de la broca (MIB) en fincas cafeteras (Duque y Cháves, 2000), han constatado que las recomendaciones derivadas de las investigaciones, han sido acogidas por gran parte de los caficultores, con la reducción de las poblaciones de la broca en los cafetales y la producción de café para exportación (Benavides y Cárdenas, 1995; Benavides et al., 2002). Las labores de control cultural, incluyendo el Re – Re, evitando la caída de frutos infestados en el suelo y el escape de la broca de la zona del beneficio, son un pilar fundamental para evitar altas infestaciones en las cosechas subsiguientes.

El control biológico de la broca con B. bassiana se constituye en un factor de mortalidad muy importante cuando ésta se encuentra en posición de penetración en el fruto (Flórez et al., 1997). Este control es complementado con los parasitoides, C. stephanoderis y P. nasuta, que atacan la broca cuando su progenie se desarrolla dentro del fruto. Sin embargo, con el tercer parasitoide P. coffea, se ha demostrado cierta incompatibilidad cuando se aplica el hongo y seguidamente se libera la avispita (Cantor et al., 2008).

El uso de insecticidas es eficaz para el tratamiento de áreas en cafetales o “focos” donde la broca está muy concentrada, siempre y cuando este control se use siguiendo criterios técnicos, y aplicando los productos en el momento oportuno de ataque de la plaga, con equipos de aspersión calibrados, operarios capacitados y utilizando la formulación apropiada de categoría toxicológica III. El uso de formulaciones de insecticidas basadas en endosulfan, se encuentra prohibido en Colombia y en otros países, como los pertenecientes a la Unión Europea y Brasil . Este enfoque de control de la broca del café, es el más ecológico para mantener la biodiversidad de la zona cafetera (Gil, 2005; Valencia et al., 2005), evitar el surgimiento de otras plagas y, lo más importante, al hacer un uso racional de los insecticidas para prevenir la contaminación ambiental y los riesgos sobre las 560.000 familias cafeteras.

Estudios sobre adopción del manejo integrado de la broca indican que el 60% de los cafeteros han adoptado parcial o totalmente el MIB, cifra considerada alta, al tratarse de un concepto o filosofía de manejo de plagas bastante complejo para ser asimilado fácilmente por los agricultores (Duque y Cháves, 2000). Los resultados de las investigaciones para el control de la broca se han extendido a 800.000 ha de café infestadas con broca, a través del Servicio de Extensión de la Federación Nacional de Cafeteros.

Una nueva estrategia para transferir esta información ha sido la Investigación Participativa con Agricultores (IPA), la cual ha mostrado ser una herramienta útil para llegar a comunidades de pequeños caficultores, que tienen problemas comunes y presentan niveles de adopción bajos (Aristizábal, 2005; Aristizábal et al., 2004a, 2004b). Esta estrategia actualmente está siendo institucionalizada por el Servicio de Extensión de la Federación Nacional de Cafeteros.

El impacto de estos resultados de investigación lo soportan las estadísticas de Almacafé, organización del sector cafetero encargada del almacenamiento y la exportación del café en Colombia. Los niveles de café pergamino infestado por la broca del café que llegan a estos silos, se han reducido considerablemente (Figura 33.12). En 1993, en el país los promedios de los niveles de infestación por broca alcanzaban el 16% del café almacenado. En los últimos años, los niveles se han mantenido bajos, es así como para el 2004 eran menores del 3,2% (Abisambra, 2004) y en el 2007 estaban en 2,1% (FNC, 2007). Esto ha permitido que la producción de café colombiano se siga comercializando hacia el exterior sin problemas y ha favorecido enormemente la economía del sector cafetero colombiano, que teniendo en cuenta los precios actuales (marzo 2008) del café en el mercado internacional, se estima que representan ahorros cercanos a US $ 150 millones de dólares anuales.

El impacto social ha sido visible, ya que con los programas de manejo integrado se logra una racionalización o exclusión del uso de insecticidas de síntesis, evitando la contaminación y los efectos deletéreos sobre los agroecosistemas y el hombre mismo, favoreciendo en esta forma el bienestar y la salud de los cafeteros. Además del control de la broca bajo el enfoque del MIP, se ha logrado mantener la alta calidad del café colombiano para beneficio de los consumidores mundiales, que no sólo desean una buena taza de café sino que esté libre de residuos tóxicos, provenientes de malas prácticas durante su producción y procesamiento.

CONCLUSIONES

La broca del café es un problema muy serio para los caficultores y las investigaciones se han enfocado abarcando múltiples aspectos, con el fin de enmarcarlas dentro de un esquema de manejo integrado que reduzca las poblaciones de la broca, pero extendiéndolo hacia el enfoque de la finca cafetera, en la cual muchas prácticas del cultivo pueden incidir positiva o negativamente sobre este problema. Los avances de la investigación han permitido ofrecer al caficultor una serie de recomendaciones con las cuales pueda seguir produciendo café en presencia de la broca, pero aún hacen falta más progresos para incrementar la eficiencia de las recomendaciones.

En el campo del control biológico es necesario explorar la introducción de nuevos insectos benéficos, como Heterospilus coffeicola, y mejorar los sistemas de producción para hacerlos más económicos. Es importante dilucidar a través de tablas de vida, bajo diferentes condiciones ecológicas, lo que sucede con los parasitoides africanos de la broca, una vez que son liberados en los cafetales. En relación con los predadores, las hormigas juegan un papel muy importante y es necesario conocer más sobre sus hábitos alimentarios y de anidación, para que se puedan manipular y lograr que prosperen en sitios donde no estén presentes.

La producción masiva de parasitoides usando dietas artificiales para producir en ellas la broca en una forma continua, requiere del desarrollo de procesos mecanizados y demostrar que se puede producir la broca y sus parasitoides a costos más reducidos que los actuales.

La eficiencia del hongo B. bassiana se puede mejorar mediante la producción de cepas transgénicas más virulentas y también con el uso de combinaciones de cepas que puedan tener una mayor eficacia en el campo. Se requiere más investigación en tecnología de aspersiones, para determinar los volúmenes de aplicación por área, debido a que se supone que las cantidades utilizadas con insecticidas químicos no son apropiadas para las formulaciones basadas en hongos.

Los entomonematodos pueden llegar a ser una herramienta para el control de poblaciones de la broca que se encuentra en los frutos caídos en el suelo, sin embargo para implementarlos es necesario avanzar en investigaciones que conduzcan al desarrollo de procesos de cría masiva. Esta se puede enfocar a través de estudios con reactores o producirlos in vivo sobre tejidos de insectos.

Uno de los factores clave en el manejo de la broca son los frutos que caen al suelo por actividades que se realizan en los cafetales, especialmente durante la cosecha. Recientemente, Cenicafé a través de la disciplina de Ingeniería Agrícola ha desarrollado equipos para cosecha manual y aspiradoras para recoger los frutos del suelo, que pueden contribuir enormemente a subsanar el problema de los frutos infestados por broca en el suelo.

En general, los niveles de infestación de la broca en Colombia se han reducido bastante debido a la acción de la FNC a través del Servicio de Extensión, que ha logrado llevar el mensaje resultante de los esfuerzos de investigación a los caficultores, para que puedan afrontar el problema de la broca en una forma más racional sin degradar el ecosistema cafetero colombiano. Sin embargo, la investigación continúa tratando de lograr avances que hagan más fácil y rentable la vida del caficultor colombiano.

La información de Almacafé y FNC (Figura 33.12) muestra como ha variado la infestación de la broca a nivel nacional, en el café pergamino comercializado en Colombia, entre 1994 y 2007, la cual se ha reducido a través de los años a niveles del 2,1%. Esto ha permitido que Colombia siga produciendo café de buena calidad para exportación, en presencia de la broca.


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