Mosquitos asociados a guaduas

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Mosquitos asociados a guadua en algunas zonas rurales de Colombia*

  • Publicado en: Memorias Sociedad Colombiana de Entomología (Socolen) XXXVII Congreso, Bogotá, Colombia, junio 30, julio 2, 2010.

Mosquitoes associated with bamboo in certain rural regions of Colombia

Carolina Torres Gutiérrez, MSc.
Profesor, Investigador - Unidad de Entomología Médica, Programa de Estudio y Control de Enfermedades
Tropicales – PECET, Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia.

Introducción
“La guadua es un bambú espinoso del grupo de las gramíneas que se encuentra únicamente en
América y reúne aproximadamente 36 especies distribuidas desde México hasta Argentina y desde
el nivel del mar hasta los 2.200 m. La especie Guadua angustifolia se caracteriza por su gran tamaño,
alcanzando los 30 m de altura y hasta 23 cm de diámetro”. Esta definición es divulgada en la
exposición permanente sobre Guadua en el Museo Quimbaya, en Armenia, Quindío. En esta misma
exposición, se reúnen características generales e importantes de esta planta ampliamente
distribuida en Colombia:
De acuerdo a lo relatado por Londoño (1998; 2001) y Pérez (2006), los científicos Humboldt y
Bompland la clasificaron en 1801 a su paso por el Quindío, como Bambusa guadua o Nastus guadua.
Kunth, la clasificó en 1822 como Guadua angustifolia.
“En Colombia, la guadua angustifolia está presente en las tres cordilleras, desde el norte de
Santander hasta Nariño. Se estiman 51.000 hectáreas cubiertas por guaduales, con mayor
concentración en la región del Eje Cafetero. Los rangos de temperatura ideales para su crecimiento
son entre 20 y 26 °C y régimen de lluvias de 1.800 a 2.500 mm por año” (Museo Quimbaya, sala de
exhibición temática sobre Guadua). De acuerdo al catálogo nacional de biodiversidad (Instituto
A.von Humboldt), del terreno total de guadua en el país, el 95% son guaduales naturales y el 5% son
cultivados. Este catálogo menciona a los departamentos de Antioquia, Cauca, Caldas, Cundinamarca,
Huila, Quindío, Risaralda, Tolima y Valle del Cauca como los puntos donde se concentra la existencia
de estos pastos gigantes, con mejor documentación sobre su distribución. La especie G. angustifolia
crece naturalmente en Colombia, Ecuador y Venezuela.
Como se relaciona la Guadua con los mosquitos?
Para responder esta pregunta, debemos recordar el ciclo de vida de los mosquitos, insectos que
pertenecen a la familia Culicidae del orden Diptera. Los estadíos inmaduros de los mosquitos
usualmente ocurren en ambiente acuáticos diversos, incluyendo algunas estructuras vegetales que
por su forma y desarrollo permiten la acumulación de agua.
Los pequeños cuerpos de agua que se originan al interior o sobre diferentes estructuras de las
plantas (axilas, brácteas, troncos, hojas, frutos, flores, etc), son denominadas como fitotelmata
(Machado-Allison et al., 1986; Louton et al., 1996; Greeney, 2001). El término fitotelmata fue
establecido por Varga (1928) y abarca a muchos tipos de plantas, tales como bromelias, bambúes y
platanillos, entre otros (Derraik, 2005). Al ser estos pequeños cuerpos de agua permanentes o semi
permanentes, permiten el desarrollo de diversos organismos, entre éstos dípteros, odonatos,
coleópteros, protozoos, rotíferos, nemátodos, bacterias, hongos y algunas algas, entre otros
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(Maguire, 1971; Mogui y Suzuki, 1983). Algunos autores han señalado que las especies de dípteros
predominan en las comunidades que habitan en los cuerpos de agua contenidos en los entrenudos y
“tocones” o tallos cortados de la guadua y entre éstos, las especies de Culicidae muestran mayor
diversidad (Louton et al., 1996; Maguire, 1971; Mogi y Suzuki, 1983). Sin embargo, otras familias de
Diptera mencionadas por Louton et al. (1996) habitando estos mismos microhábitats formados por
orificios en tallos de bambú, corresponden con Ceratopogonidae, Psychodidae, Syrpidae y Tipulidae.
Algunos factores que influencian la incidencia y abundancia de las comunidades de invertebrados
que habitan los “huecos de árboles” y entrenudos de bambú, corresponden con la intensidad de la
precipitación, la temperatura del agua, las propiedades químicas del agua, el tamaño del orificio en
bambú o en troncos de árboles, cantidad de materia orgánica disponible, tasa de desecación y nivel
de agua al interior del orificio o perforación (Paradise, 2004). Estos factores pueden variar según la
época del año y las características propias de cada región geográfica, sin embargo, se ha resaltado
que el tamaño del orificio es el factor que determina la entrada de varias especies al interior de los
troncos de árboles o tallos de bambú. Por otro lado, el nivel de agua contenido al interior de dichos
microhábitats influencia en gran medida la riqueza de especies que aprovechan estos fitotelmata,
así como el tiempo durante el cual ocurren en dichos microhábitats (un mayor nivel de agua
permanecerá más tiempo). De acuerdo con el estudio de Paradise (2004), un nivel de agua alto y
relativamente constante, sostendrá mayor riqueza de especies, no sólo de insectos, sino de varios
microorganismos.
Sobre el origen de los orificios en los tallos de bambú, Louton et al. (1996) aportaron gran cantidad
de información, reunida a partir de estudios en zonas boscosas del Perú (Reserva de Manu, Pakitza).
En sus registros, señalan al tetigónido Leiobliastes laevis, como un insecto capaz de perforar los
tallos jóvenes de bambú y ovipositar en su interior. Este orificio inicial causado por un saltamontes,
ocurre sobre los tallos jóvenes de bambú, cuando el tejido aún es blando. Posterior a la abertura del
orificio, siguen algunos pasos hipotéticos propuestos por Louton et al. (1996), tales como: posterior
desgaste de las cicatrices de oviposición dejadas por los saltamontes que iniciaron la perforación de
un tallo joven, provocando que el tejido vegetal sobre el cual se desarrolló dicha postura, se
deteriore más fácilmente, hasta descubrir aberturas muy pequeñas que se van uniendo por el paso y
efecto de otros insectos que intentan también ingerir la pared del bambú, o entrar y salir del orificio
creado por el tetigónido (perforación secundaria de tallos).
Una vez que que se forman algunos orificios sobre tallos jóvenes del bambú, una gran variedad de
insectos iniciarán oviposición al interior de un entrenudo perforado. El metabolismo del bambú
permite que este tipo de planta acumule agua en su interior, siendo posible que el tallo (o culmo)
joven, una vez perforado, pueda inmediatamente ofrecer un microhábitat conveniente para
diversidad de artrópodos previamente mencionados (Louton et al. 1996). Como se destacó
anteriormente, entre los insectos que explotan los fitotelmata contenidos en plantas de bambú, los
mosquitos (Culicidae) son especialmente frecuentes, gracias a sus diversas estrategias de
oviposición. Bentley y Day (1989) identificaron cuatro estrategias principales en que los moquitos
ovipositan, estas son: 1) Algunas especies depositan huevos sobre la superficie del agua durante el
vuelo, en cuyo caso los huevecillos son dirigidos con gran precisión al lugar elegido de postura
(Ejemplo: géneros Toxorhynchites, Sabethes, algunos Anopheles y Wyeomyia); 2) Postura de los
huevos en grupos a manera de “balsas” sobre la superficie del agua (Géneros Culex y
Trichoprosopon); 3) Postura de huevos individuales sobre la superficie del agua o arriba del nivel de
la misma (Aedes, Anopheles, Limatus, Wyeomyia entre otros); y 4) Oviposición de grupos de huevos
sobre sustratos vegetales, usualmente por debajo de la superficie del agua (Mansonia).
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De manera general, los géneros y especies de mosquitos más frecuentes en entrenudos y tocones
de bambú, son un numeroso grupo que incluye: Aedes albopictus, Aedes aegypti, y especies de los
géneros Sabethes, Wyeomyia, Trichoprosopon, Limatus, Anopheles, Toxorhynchites, Culex (Carrollia)
y Orthopodomyia, entre otros varios. De este conjunto, se resalta que los inmaduros de especies del
género Toxorhynchites son de hábito predador y consumen otras larvas de culícidos como fuente
alimenticia.
El papel de los tocones de bambú, como potenciales criaderos de mosquitos Culicidae, depende
directamente de la forma en que éste es cortado, cuando tiene el tiempo suficiente de desarrollo, y
es extraído para varios fines (cercas, artesanías, estructuras de construcción, uso doméstico, etc); si
el tallo es cortado por encima o por debajo de sus nudos, el fragmento de tallo (culmo) hueco, que
queda en el suelo, acumulará agua y así se convertirá en un criadero de mosquitos y otros insectos.
Por el contrario, cuando el corte se hace justamente a la altura del nudo, sin dejar superficie
cilíndrica hueca, que acumule agua, se controlará la formación de criaderos. Sin embargo, esta
relación mosquitos-tocones de bambú no es debidamente conocida por quienes manejan las
plantaciones (“guadueros”) y hacen los cortes de estas plantas. Por esta razón, el corte adecuado de
la guadua, debe ser difundido entre las comunidades rurales, señalando su importancia en salud
pública.
Antecedentes sobre mosquitos de Guadua en Colombia
Existe gran cantidad de información sobre especies de mosquitos Culicidae de importancia médica,
asociadas a criaderos de bambú, principalmente para países como Venezuela, Brasil y Japón, entre
otros. Esta literatura señala la ocurrencia de Aedes albopictus, Aedes aegypti, especies de los
géneros Culex, Trichoprosopon, Wyeomyia, Limatus, Haemagogus y Toxorhynchites, asociadas a
criaderos en bambú (Mogui & Suzuki, 1983; Machado-Allison et al., 1986; Kitching, 1987; Louton et
al., 1996; Navarro, 1998; Zequi & Lopes, 2001; Silva et al., 2004; Zequi et al., 2005; Yanoviak et al.,
2006).
Para Colombia existen registros muy puntuales, de años anteriores, documentando la presencia de
algunas especies de importancia médica (Aedes albopictus, Trichoprosopon digitatum, Wyeomyia
melanocephala, Haemagogus anastasionis, Haemagogus janthinomys, H. equinus, H. celeste) en
criaderos de bambú. Los criaderos documentados corresponden con entrenudos y tallos cortados de
bambú (tocones) (Roca-García, 1944; Arnell, 1973; Heinemann y Belkin, 1978; Vélez et al., 1998;
Hastriter et al., 1998). Aún cuando el tema sí cuenta con registros de mosquitos, es necesario
profundizar en la relación mosquitos-guadua (e incluso mosquitos-fitotelmata), ya que tanto los
culícidos como la guadua presentan gran abundancia y diversidad en nuestro país.
Investigación Actual en Colombia
Proyectos vigentes:
En el contexto expuesto anteriormente, es relevante dirigir iniciativas de investigación que estudien
la relación entre la guadua y la ocurrencia y riqueza de mosquitos Culicidae.
Las iniciativas actuales de investigación reúnen varios proyectos que involucran diferentes entidades
como: Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, específicamente el Grupo de Sistemática
Molecular; la Universidad de Antioquia, específicamente el Grupo PECET, y el Grupo de Entomología
Médica, y el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta (Centers for Disease
Control and Prevention - CDC).
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El trabajo colaborativo establecido entre estas instituciones desarrolla actualmente dos proyectos
de investigación nacionales y un proyecto internacional que cuentan con la financiación de
Colciencias, de la Fundación para la Promoción de la Investigación y la Tecnología del Banco de la
República y el Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Atlanta, respectivamente.
Zonas de estudio y muestreo:
En el marco de este trabajo conjunto se han dirigido actividades en algunas zonas rurales
colombianas en los departamentos de Antioquia, Caldas y Quindío principalmente. En estas regiones
se han realizado muestreos en zonas de mayor abundancia de guaduales en áreas rurales y
ocasionalmente en áreas periurbanas, en donde se ha recolectado muestras provenientes de tallos
de guadua perforada, de tocones o tallos cortados, y de tallos de guadua caídos, en proceso de
descomposición. Estos tres tipos de estructuras se han evaluado para determinar su papel como
criaderos de mosquitos Culicidae. La especie de guadua objeto del estudio es la Guadua angustifolia,
especie muy común y ampliamente distribuída en Colombia. El tiempo de estudio de las iniciativas
de investigación mencionadas, completa hasta la fecha, dos años de trabajo.
Los municipios incluidos hasta la fecha, en las jornadas de muestreo en campo, corresponden con:
Jardín e Hispania, en Antioquia; Anserma, Chinchiná y Manizales en Caldas; y Salento en Quindío. En
estos municipios se han localizado las áreas de mayor densidad de guaduales en zonas rurales y
ocasionalmente, en zonas periurbanas. Para la localización de los guaduales se entró en contactó
con las oficinas de ordenamiento territorial en cada departamento.
Esquemas metodológicos:
En los guadales seleccionados para el muestreo de mosquitos, se realizaron transectos de extensión
variable, que dependieron del tamaño de los guaduales, y únicamente se muestreó aquellas
estructuras de la guadua (tronco, tocones) en tallos vivos o en descomposición (guadua caída), que
tuvieran agua acumulada. El muestreo tiene como objetivo recolectar todos los inmaduros de
mosquitos presentes (larvas y pupas) en las diferentes estructuras de la guadua. El agua de cada
punto de muestreo fue recolectada con pipetas (elementos de succión) grandes y depositada en
bolsas plásticas de cierre hermético, debidamente marcadas. Las bolsas de cada criadero se
transportaron hasta una estación de campo, donde el material fue separado, registrado y codificado
en formularios para posteriormente transportarlo al laboratorio para su cría e identificación.
Debido a que la extensión de los guaduales es variable, se estableció una relación constante
tiempo/hombre para ejecutar los muestreos y así, en cada localidad (de cada municipio), un
investigador realizó colectas en un tiempo máximo de cinco horas por día. El número de
investigadores en campo varió entre dos y tres personas por cada guadual.
El material biológico colectado en campo fue criado en condiciones de laboratorio. Esta cría de los
mosquitos inmaduros, en laboratorio, implicó seguir una serie de procedimientos ya estandarizados
(datos no publicados) que permiten garantizar el desarrollo de larvas y pupas hasta adultos, además
de conservar diferentes estadíos de desarrollo (larva, exuvias y adultos) para realizar estudios
taxonómicos confiables (Gafiggan y Pecor, 1997).
El material colectado en campo y criado en laboratorio, fue objeto de estudios taxonómicos a partir
de la observación de caracteres morfológicos (larvas, exuvias, pupas, hembras y genitalia de
machos) y recientemente, también se han iniciado estudios con un marcador molecular
mitocondrial: citocromo oxidasa I (COI).
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La identificación taxonómica se realizó siguiendo las claves taxonómicas, descripciones y revisiones
elaboradas por varios autores: Dyar (1928), Lane (1953; 1965), Lane y Cerqueira (1942), Forattini
(1962; 1965; 1996; 2002), Berlin y Belkin (1980), Zavortink (1968; 1981), Valencia (1973), Cova-
Garcia et al. (1966), González y Carrejo (2007), González y Darsie (1996). Fernández et al (2006),
Harbach y Kitching (1998), Harbach (1994; 2007), Judd (1996).
Adicionalmente, especialistas en la identificación de diversos grupos de Culicidae, tales como
Charles H. Porter (Centers for Disease Control and Prevention, CDC-Atlanta -USA), Thomas Zavortink
(Universidad de California Davies -USA) y Monique Motta (Fundação Oswaldo Cruz – Fiocruz - Rio de
Janeiro (Brasil), confirmaron algunas especies mediante envío de muestras y material fotográfico.
Especies encontradas:
Los resultados obtenidos son de gran interés para el país porque aportan evidencia suficiente para
señalar la guadua como criadero de mosquitos de la familia Culicidae.
I. La lista de especies encontradas en diferentes estructuras de la guadua (troncos vivos y caídos y
tocones) corresponde con nueve especies y otras varias en proceso de identificación y descripción:
Culex (Carrollia) antunesi Lane & Whitman
Culex (Carrollia) secundus Bonee-Wepster & Bonne
Culex (Carrollia) bihaicolus Dyar & Nunez Tovar
Trichoprosopon compressum Lutz
Trichoprosopon digitatum (Rondani)
Orthopodomyia albicosta* Lutz
Wyeomyia oblita* Lutz
Sabethes (Peytonulus) undosus Coquillett
Limatus durhamii Theobald
Anopheles (Anopheles) eiseni Coquillett
* De esta lista de especies, O. albicosta y W. oblita son registros nuevos para Colombia.
II. Algunas especies aun no identificadas, debido a dificultades taxonómicas (complejos de especies,
insuficiente información) o posibles nuevas especies, son:
Toxorhynchites spp.
Sabethes (Peytonulus) sp.
Trichoprosopon spp. –complejo Pallidiventer- Zavortink (1979, 1981)
Wyeomyia sp.
Para la identificación de éstas especies hay estudios en proceso, que mediante elementos de
taxonomía clásica y técnicas moleculares recientes, serán abordadas hasta llegar al nivel específico o
cuando así se requiera, a la descripción de especies nuevas. Adicionalmente, existe todavía una gran
cantidad de material que está siendo criado y procesado, por lo que se espera complementar esta
lista inicial en un futuro próximo.
Características de las especies encontradas en Guadua angustifolia:
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Género Culex Linnaeus, 1758
subgénero Carrollia Lutz :
De acuerdo con Valencia (1973), las especies del subgénero Carrollia son mosquitos silvestres,
restringidos a áreas tropicales y subtropicales, de bosques húmedos y bosques de niebla. Los
adultos tienen hábitos diurnos pero han sido rara vez colectados en estadios adultos (mediante uso
de trampas con cebo). Sobre los estadíos inmaduros se puede decir que las especies de éste
subgénero se desarrollan en criaderos diversos que incluyen brácteas de plantas como Heliconias,
axilas de hojas y bromelias. Algunas hojas y frutos caídos con agua acumulada también pueden se
explotados como sitios de cría; al igual que tocones de bambú (frecuentemente) e incluso huecos en
árboles.
Algunas especies con gran capacidad de dispersión pueden aprovechar incluso criaderos artificiales
de varias clases (madera, metal, vidrio, plástico e incluso cemento). Las trampas elaboradas con
fragmentos de bambú se consideran exitosas para colectar inmaduros de este subgénero. Es común
encontrar algunas especies en simpatría, utilizando el mismo hábitat. La información disponible
señala que las especies de Carrollia comparten hábitat con otras especies de mosquitos, incluidas en
los géneros Aedes, Culex, Trichoprosopon, Wyeomyia, Toxorhynchites, Limatus, etc.
Las especies encontradas en el presente estudio, Cx. (Car.) antunesi y Cx. (Car.) secundus, son típicas
de criaderos en guadua de zonas silvestres y hasta la fecha no tienen relación conocida con
transmisión de agentes patógenos para humanos o animales (Valencia, 1973). La especie Cx.
secundus fue muy abundante en los muestreos realizados en los diferentes municipios de este
estudio. Los individuos de esta especie se colectaron en los diferentes tipos de criaderos evaluados
(tocones, entrenudos y guaduas caídas).
Género Limatus Theobald, 1901:
Son mosquitos con cuerpo de tonalidades metálicas, brillantes, generalmente amarillo y dorados o
incluso rojizos. El género comprende 9 especies, distribuídas extensamente por la región
neotropical. La explotación de criaderos para los mosquitos de éste género es muy variable, han
sido relatados tanto en criaderos naturales (entrenudos de bambú, huecos de árboles, hojas y frutos
caídos, bromelias y axilas de plantas), como en recipientes artificiales, siendo frecuente encontrarlos
en ambientes antrópicos.
Se ha observado que las larvas son predadoras facultativas. Las hembras son hematófagas diurnas,
no muy agresivas para picar a humanos. Según la información existente, la búsqueda de fuentes
sanguíneas ocurre principalmente en lugares cerca del suelo, pero no hay información sobre el
comportamiento alimenticio de las especies del género. Se han encontrado algunos individuos
silvestres infectados con virus (Forattini, 2002).
Limatus durhami (Theobald, 1901):
Especie conocida por su alta tolerancia ecológica, capaz de colonizar diferentes tipos de ecótopos y
criaderos. En áreas intervenidas, son de las primeras especies en colonizar, incluso ambientes con
alto grado de materia orgánica (Silva et al., 2004). En Colombia, esta especie es ampliamente
distribuida y muy común tanto en ambientes rurales como en áreas urbanas, con registros antiguos
y recientes (Antunes, 1937; Barreto-Reyes, 1955; Carvajal et al. 2009).
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La importancia médica de L. durhamii fue pobremente señalada en estudios muy antiguos, que no
tuvieron el seguimiento adecuado para dilucidar el papel que esta especie cumple en la posible
transmisión de virus silvestres (Forattini, 1965). Es de resaltar que Hastriter et al. (1998) señalaron a
L. durhamii vector del virus Caraparu en Brasil y Panamá.
Género Sabethes Robineau-Desvoidy, 1827:
El género tiene aproximadamente 20-30 especies distribuídas en la región neotropical, desde
Centroamérica hasta Argentina. El desarrollo de sus inmaduros ocurre generalmente en criaderos
naturales, como entrenudos de bambú, huecos en árboles, axilas de plantas, troncos cortados y
bromelias. Se ha observado con frecuencia que las larvas pueden ser predadoras facultativas de
otras especies e incluso puede ocurrir entre individuos de la misma especie.
Los adultos, en general, habitan ecosistemas boscosos, y prefieren el dosel de árboles. Las hembras
se han registrado picando a humanos y animales aun cuando no presentan comportamiento
agresivo. Las hembras de éste género depositan huevos individualmente sin entrar en contacto con
el agua o substrato (Bentley y Day 1989). Galindo (1957) describió un comportamiento especializado
de oviposición para la especie Sabethes (Sabethoides) chloropterus Humboldt, cuyas larvas habitan
huecos de árboles con cuerpos de agua permanentes y aberturas grandes o pequeñas. En una
colonia de laboratorio, el autor observó que las hembras disparaban uno o dos huevos
simultáneamente, desde el aire, y los dirigían por entre aberturas pequeñas de un contenedor
artificial construído de bambú (Louton et al., 1996).
Las especies del género que se consideran de importancia médica, son S. chloropterus y S. belisarioi,
por ser susceptibles a la infección con el virus de la fiebre amarilla (Forattini, 1965).
Sobre la especie Sabethes undosus (Coquillett, 1906) en Colombia, ya existía el relato de Heinemann
y Belkin (1978), quienes relatan el hallazgo de la misma en cortes de bambú en Puerto López (Meta).
Adicionalmente, Valencia (1973) señaló que inmaduros de ésta especie comparten hábitats con
individuos de Culex (Carrollia), también en entrenudos de bambú; lo cual fue evidenciado en el
estudio actual.
Existe escasa información sobre las especies de éste género en Colombia.
Género Trichoprosopon Theobald, 1901:
Este grupo cuenta con aproximadamente 13 especies descritas únicamente. Zavortink (1979, 1979a,
1981) señala la existencia de cuatro complejos de especies: Complejo digitatum, lampropus,
compressum y pallidiventer.
Los inmaduros del género se desarrollan en criaderos naturales, generalmente asociados a plantas,
muy frecuentemente en axilas de plantas, bromélias, brácteas, entrenudos de bambú, huecos de
árboles y frutos caídos, entre otros. Presentan distribución tropical desde México hasta Suramérica
en donde alcanzan hasta el norte de Argentina (Forattini, 2002).
Los registros sobre la importancia médica de algunas de las especies incluyen estudios de infección
natural de especímenes capturados en campo. Se han aislado diferentes tipos de virus: Pixuna,
Wyeomyia, Bussuquara, Ilhéus y se sospecha que pueden también infectarse con el virus de la
encefalitis de San Luis. De las especies estudiadas, Tr. digitatum se ha encontrado picando cebo
humano, durante el día, y cerca de asentamientos humanos (Forattini, 2002).
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Trichoprosopon (Trichoprosopon) digitatum (Rondani, 1848):
Trabajos como los de Lane (1953), Barreto-Reyes, (1955), Knigt y Stone (1977) y Zavortink y Roberts
(1983) ya habían documentado la ocurrencia de esta especie en Colombia. Otros estudios
documentaron la presencia de la especie en sitios de cría asociados con guadua y otros criaderos
naturales, en zonas cercanas a asentamientos humanos, en regiones tropicales (Lane y Cerqueira,
1942; Heinemann y Belkin, 1978; Valencia, 1973; Navarro y Machado-Allison, 1995; Navarro, 1998;
Yanoviak, 2001; Yanoviak et al., 2006).
La importancia médica de esta especie en Colombia, considerando los estudios de Roca-García
(1944) y Hastriter et al. (1998), se basa en dos registros muy puntuales sobre el aislamiento, hace
varios años, de los virus Bussuquara y Wyeomyia a partir de especímenes silvestres. Sin embargo, no
hay información reciente al respecto. Justamente por lo anterior, resulta de gran interés dirigir
nuevos estudios sobre esta especie, considernado su alta abundancia en criaderos de guadua en los
diferentes municipios muestreados. Los individuos de esta especie fueron colectados en
entrenudos y tocones de guadua, en todos los municipios visitados.
Género Wyeomyia Theobald, 1901:
Son mosquitos muy bien distribuidos en la región neotropical y con muy pocas especies en la región
Neártica. E género consiste de aproximadamente 91 especies conocidas. Son mosquitos poco
estudiados, y de lo que se conoce, los criaderos son silvestres, incluyendo huecos de árboles, cocos
partidos, frutos con agua acumulada y estructuras de plantas como aráceas, bromeliaceas, bambú y
heliconias con acumulación de agua (fitotelmatas). Las hembras son diurnas y hematófagas, pero no
tienen comportamiento agresivo. Su comportamiento es de vuelo lento, rodeando repetidamente a
una fuente sanguínea antes de decidirse a picar. Se conoce muy poco sobre preferencias
alimenticias de las especies del género, sin embargo, se han colectado individuos mediante cebo
humano en zonas silvestres boscosas; aún cuando también se ha registrado que ciertas especies
pican animales de sangre fría como lagartos y serpientes (Dyar, 1928; Galindo et al., 1951). Las
experiencias de colecta de especies del género en campo señalan que habitan tanto los niveles altos
como bajos del bosque. La ocurrencia en ambientes antrópicos es escasa u ocasional.
La importancia médica del género se reconoce porque en estudios anteriores han divulgado el
aislamiento de agentes virales de algunas especies silvestres. Hacia los años 40, se aisló un agente
viral denominado posteriormente virus Wyeomyia, a partir de especímenes de W. melanocephala
colectados en bosques de la región oriental de Colombia (Roca-García, 1944). Posteriormente, en
Trinidad, se aislaron dos agentes virales, Kairi y Tacaribe, de especímenes de campo (Aitken, 1960;
Downs et al., 1963). En Panamá, se encontró el agente viral de la encefalitis de San Luis, también en
un lote silvestre de mosquitos de éste género (Galindo et al., 1964). A pesar de esta información, el
papel de las especies de Wyeomyia en la transmisión de virus tropicales es aún incierto (Forattini,
2002).
Sobre la especie Wyeomyia oblita (Lutz, 1905), Forattini (1965) indica que tiene preferencia por
criaderos en bambú y huecos de árboles, lo cual fue corroborado por nuestro estudio. Corresponde,
como anteriormente se señaló, con un nuevo registro para Colombia, encontrado en el
departamento de Antioquia.
Las especies del género representan gran interés por los antecedentes como vectores potenciales y
abundancia en nuestros registros de colectas en ambientes tanto silvestres como peri-urbanos. Los
individuos del género fueron principalmente encontrados en entrenudos de bambú.
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Género Orthopodomyia Theobald, 1904
De acuerdo con Zavortink (1968), la distribución del género es únicamente tropical, en América y en
el suroeste de Asia. Se conocen solo ocho especies. Se considera que los criaderos predilectos de los
inmaduros son los huecos de árboles, donde el volumen de agua sea permanente. Las pupas tienden
a tener un período mayor de desarrollo (5-8 días). La mayoría de registros de campo sobre el
comportamiento de individuos adultos, hacen referencia a mosquitos colectados en reposo, al
interior de los huecos de árboles. Algunas observaciones hechas en condiciones de laboratorio
indican que los adultos son activos en la noche o en la madrugada y exhiben hábito ornitofílico. Las
hembras ovipositan durante la noche y los huevos son depositados sueltos o en grupos.
No se han documentado registros de las especies del género picando humanos, por lo que no se
consideran de importancia médica. Sin embargo, su hábito ornitofílico y los registros puntuales de
aislamiento de virus de la encefalitis equina del oeste y del este, los sitúa en una posición de gran
interés porque probablemente tengan un papel en la transmisión de agentes virales silvestres a
especies de aves en áreas boscosas (Zavortink, 1968).
Orthopodomyia albicosta (Lutz, 1904):
Davis (1944) menciona que las larvas de Orthopodomyia albicosta son frecuentemente encontradas
en entrenudos de guadua, en pequeñas o largas aberturas, como también en algunas axilas de hojas
de bromelias. Después de este registro, la especie no había sido hallada nuevamente en criaderos
asociados a guadua. Tal y como se señaló anteriormente, esta especie corresponde con un nuevo
registro para Colombia.
La frecuencia de esta especie en nuestros registros de campo es irregular, con individuos colectados
en los tres tipos de criaderos evaluados en nuestro estudio.
Anopheles (Anopheles) eiseni Coquillett, 1902:
Esta especie cuenta con pocos registros en el país, y la gran mayoría de los mismos corresponden a
estudios ya antiguos (Rey et al., 1945; Levi, 1949; Barreto-Reyes, 1955; Quiñones et al., 1987). Según
lo descrito por Levi (1949), la especie es común en “la selva, en sitios obscuros”; sus inmaduros se
desarrollan en criaderos que son pequeños cuerpos de agua en zonas boscosas, como huecos de
árboles, aunque también ocurren en criaderos artificiales.
Los registros existentes de su presencia y distribución en el país, no son muy concretos sobre los
tipos de criaderos en donde se colectó esta especie. Quiñones et al. (1987) relataron la presencia de
esta especie en la costa pacífica colombiana, en criaderos de tipo permanente, estancado y de
menos de 100 m2. Por su parte, Zetek (1920) relata que las larvas de esta especie se crían
usualmente en remansos de arroyos y en huecos de árboles. Según Dyar (1928) la especie se
distribuye en América tropical, incluyendo México hasta Panamá, Brasil y Trinidad. En la
investigación actual se encontraron algunos especímenes en guadua caída en ambientes
intervenidos (cercanos a construcciones urbanas).
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