El cucarrón de invierno, Podischnus agenor

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El cucarrón de invierno, Podischnus agenor (Olivier) (Coleoptera: Melolonthidae: Dynastinae)

Alex Enrique Bustillo Pardey
Ing. Agr., Entomólogo I, Cenicaña, Programa de Variedades, Área de Entomología, Florida, Valle del Cauca, Colombia, correo–e: aebustillo@cenicana.org


<span id="fck_dom_range_temp_1295792066424_549" />Distribución geográfica

El cucarrón de invierno, también conocido como el escarabajo rinoceronte, Podischnus agenor (Olivier) (Coleoptera: Melolonthidae: Dynastinae), es una plaga ocasional en caña de azúcar. Ataca principalmente cultivos de caña de azúcar y maíz. Se encuentra distribuida en México, Guatemala, El Salvador, Panamá, Venezuela y Colombia (Gómez y Lastra, 1995).

Hospederos

P. agenor es polífaga, en Colombia se ha encontrado atacando cultivos de caña de azúcar, caña brava, guadua, cocotero, fique, maíz, palma africana y piña (Posada, 1989). Su distribución abarca zonas desde casi nivel del mar hasta 1600 msnm, e incluye zonas de bosque seco hasta muy húmedo tropical, de las regiones costeras, andina y piedemonte amazónico (Pardo – Locarno et al., 2009).

Descripción y biología

Huevo. Los adultos copulan y luego las hembras salen a ovipositar en el suelo, cerca a residuos de cosecha u otro material vegetal. Los huevos son esféricos, perlados, y los colocan individualmente.

Larva. La larva pasa por tres instares, completamente desarrollada es de color blanco, con cabeza marrón. Mide 7 cm, tiene las patas dobladas hacia el abdomen y se encorva en forma de C. Se encuentran en el suelo, pero no dentro de los campos de caña. Las larvas se localizan en los callejones debajo de troncos descompuestos, se alimentan de desechos de bagazo ó residuos vegetales en descomposición (Gómez y Lastra, 1995).

La larva juega un papel importante en el suelo al ayudar a la descomposición de materiales orgánicos. En estos hábitats, con frecuencia se detectan epizootias causadas por Metarhizium anisopliae (Metch.) Sorokin (Pardo-Locarno, 2002).

Adulto. El adulto de P. agenor, es un escarabajo grande de color caoba, el macho es de mayor tamaño, con un cuerno prominente en la parte superior de la cabeza (Figura 1). Las hembras son de menor tamaño y sin cuernos, son muy buenas voladoras y activas durante la noche (Figura 2).

Los adultos varían en tamaño y forma; sin embargo, la mayoría de ellos son robustos y tienen un integumento muy esclerotizado. Los machos una vez que perforan un túnel en la planta atacada, emiten una feromona de agregación que tiene un olor característico, con la cual atraen adultos de ambos sexos. Cuando las hembras son atraídas, se les permite entrar al túnel y pueden copular, en tanto que si es un macho, se produce una pelea por el nicho (Eberhard, 1982).

Historia de vida

P. agenor tiene un ciclo de vida anual y las poblaciones de adultos emergen del suelo en épocas lluviosas en los meses de septiembre a diciembre. Los adultos de ambos sexos perforan los tallos en la parte media y superior; sin embargo son los machos quienes lo hacen con mayor frecuencia (Eberhard, 1977), utilizando para ello un cuerno recurvado hacia atrás que tienen en la cabeza y otro dirigido hacia adelante que se encuentra en el pronoto. Usando su aparato bucal masticador, destruyen largos trozos del tallo que luego se fermentan.

A partir de la copula que ocurre entre noviembre y diciembre, se inicia el desarrollo del insecto, encontrándose en esta época huevos y larvas de II instar. Entre enero y febrero, el insecto muda al III instar larval, el cual se extiende hasta junio. Entre julio y agosto se observan prepupas y pupas, que se encuentran en cámaras compactas de suelo y materia orgánica, ubicadas a 15-25 cm de profundidad.

Finalmente, a principios de agosto y hasta iniciado septiembre, llegan al estado adulto teneral, permaneciendo en la cámara pupal entre 15 a 20 días, para luego emerger cuando la lluvia ablanda el suelo. Los adultos se mantienen activos durante 1 ó 2 meses hasta diciembre o incluso enero del año siguiente. (Pardo – Locarno et al., 2009).

El ciclo de vida es anual y se puede resumir así: los huevos toman entre 12-16, días; las larvas I toman 18-26 días; larvas II entre 21-32 días; larvas III entre 95-140 días; prepupa entre 18-25 días; pupa entre 22-26 días y adulto 30-80 días (Pardo- Locarno et al., 2009).

Daño e impacto económico

En caña de azúcar el adulto causa daño a la planta, generalmente en el tercio superior o inferior de los tallos donde estos hacen túneles ó galerías con un gran orificio de entrada, rodeado de material vegetal desmenuzado y donde, generalmente, se encuentran uno o dos ejemplares. Este daño debilita la planta y abre puertas de entrada a hongos y bacterias que causan la descomposición de los tallos. Además, los tallos afectados se quiebran fácilmente por la acción del viento y no llegan a la cosecha. (Raigosa, 1974).

Los ataques de los adultos de P. agenor, se inician en los bordes de las suertes y pueden generar altas poblaciones en los primeros surcos, disminuyendo a medida que se avanza al interior de la suerte. Puede atacar cultivos con edades que varían entre 2 y 7 meses. Si el ataque se presenta antes de los 3-4 meses los tallos dañados se recuperan por macollamiento, pero si esto ocurre después, el tallo muere y comienzan a producirse lalas.

El cucarrón de invierno, en ocasiones puede convertirse en una plaga limitante, se han registrado ataques con un 20% de infestación del total de los tallos en lotes con edades superiores a los 5 meses, que causan una pérdida de tipo económico (Gómez y Lastra, 1995).

Cuando se trata de cultivos jóvenes de caña, el daño lo hace en la base de los brotes jóvenes, consumiendo tejidos que resultan en perforaciones y causan la muerte del primordio foliar, dando la apariencia de “corazón muerto”. Esto reduce la población de plantas y hace necesario la resiembra de las áreas afectadas.

Vergara (1974), cuantificó el daño ocasionado por el adulto del cucarrón de invierno entre 25 y 40%, en cultivos de caña de azúcar para panela en la provincia de Ricaurte (Boyacá).

Los estados larvales de este insecto no causan daños a la caña, por lo tanto el control se debe encaminar hacia el adulto.

Monitoreo de poblaciones

Inician sus ataques por los bordes del campo y se internan en el cultivo solo unos pocos surcos. Por lo tanto, para evaluar sus poblaciones es importante muestrear estas áreas. Si se asume que son cuadradas, en cada lado se pueden escoger tres sitios y en cada sitio 10 tallos para cuantificar el número de tallos infestados.

En resumen, por cada área que se seleccione para evaluación (suerte o tablón), se muestrean 120 tallos y el porcentaje de infestación será la relación entre el número de tallos infestados y el número total de tallos (120). El recorrido en los bordes del lote, se debe hacer en forma representativa de la presencia de la plaga.

Para determinar el impacto en la cosecha, se debe conocer el área infestada. Para esto se establece en promedio, el número de los primeros surcos en la suerte que se encuentran infestados por el cucarrón de invierno, y se estima el área de influencia de la plaga. Si en esta evaluación se logran niveles superiores al 10%, se deben iniciar medidas de control como las que se recomiendan a continuación.

Manejo de poblaciones

La población de adultos se concentra en el contorno de las suertes ó tablones y por ello las prácticas deben orientarse a cubrir por lo menos los primeros surcos en donde se encuentra el cucarrón. Para un control eficiente es importante integrar todas las medidas que se describen a continuación.

Control físico preventivo. La estrategia de manejo se orienta al control preventivo mediante labores mecanizadas, principalmente en renovaciones, con el propósito de exponer huevos y larvas al sol y depredadores como las garzas. En Australia se recomiendan pasos frecuentes de la cultivadora en aquellas áreas con alta infestación en caña soca. La quema en la caña después de la cosecha, contribuye a la reducción de las poblaciones de huevos y larvas que se puedan encontrar en el suelo.

Control cultural. Se hace mediante la recolección manual de adultos. Para esto se golpean los tallos, en donde en su interior se encuentran los adultos, los cuales retroceden y salen, colectándolos manualmente y se matan metiéndolos en un tarro con aceite quemado. En caña joven, la colecta se orienta a la búsqueda de adultos debajo de las macollas dañadas.

Control etológico. Los adultos de P. agenor, son atraídos por la caña en descomposición, lo que se puede aprovechar como trampa para su control (Eberhard, 1977). Las trampas se fabrican con canoas de guadua (Figuras 3 y 4), a las cuales se les introducen pedazos de bagazo o caña machacada en fermentación, son muy atractivas para capturar adultos (Raigosa, 1974).

Las trampas con luz negra (Figura 5), en áreas donde se puedan instalar, contribuyen a la captura nocturna de adultos, momento en que se encuentran muy activos volando.

Control biológico. Por otra parte, las áreas en el suelo infestadas con larvas, se pueden asperjar con el hongo Metarhizium anisopliae (Figura 6), para causar infección en la población de P. agenor.

Literatura citada

Eberhard, W. G. 1977. La ecología y comportamiento de los adultos del cucarrón (Podischnus agenor). Revista Colombiana de Entomología, 3 (1- 2): 17-21.

Eberhard, W. G. 1982. Beetle horn dimorphism: Making the best of a bad lot. The American Naturalist, 119 (3): 420 – 426.

Gómez, L. A.; Lastra, L. A. 1995. Insectos asociados con la caña de azúcar en Colombia. En: El cultivo de la caña en la zona azucarera de Colombia, p. 237 – 263. Eds. Cassalett, C., Torres, J., Isaacs, C., Cenicaña, Cali, Colombia, 412 p.

Pardo Locarno, L. C. 2002. Aspectos sistemáticos y bioecológicos del complejo chisa (Col.: Melolonthidae) de Caldono, Norte del Cauca. Colombia. Tesis Maestría, Departamento de Biología, Universidad del Valle. Cali, Colombia. 139 p.

Pardo-Locarno, L. C.; Stechauner-Rohringer, R. M.; Morón, M. A. 2009. Descripción de larva y pupa, ciclo de vida y distribución del escarabajo rinoceronte Podischnus agenor (Olivier) (Coleoptera: Melolonthidae) en Colombia, con una clave para larvas de tercer estadio de Dynastinae neotropicales. Kempffiana, 5 (2): 20 - 42.

Posada, L. 1989. Lista de insectos dañinos y otras plagas en Colombia. Bogotá. Instituto Colombiano Agropecuario. Boletín Técnico No. 43, 662 p.

Raigosa, J. 1974. Nuevos diseños de trampas para el control de plagas en caña de azúcar (Saccharum officinarum L.). Memorias, II Congreso de la Sociedad Colombiana de Entomología, julio 7 al 10 de 1974, Cali, p. 5-24.

Vergara, R. 1974. Poblaciones de Podischnus. En: Notas y Noticias Entomológicas. Programa de Entomología, Instituto Colombiano Agropecuario-ICA, Boletín Septiembre-Octubre, p 10.


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